Salud y tebeos

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(Winsor McCay)
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lunes, 29 de diciembre de 2014

Dossier negro. Universo Moore postorwelliano


No es preciso insistir en ello. Alan Moore destaca en el dominio de la imaginación entendida como arte combinatoria de memes. Lo cual se manifiesta en el hecho de que su escritura es una sucesión de referencias culturales ensambladas según las exigencias del guion que él cada vez elabora.

En el caso de Dossier negro, los memes que Moore utiliza remiten sobre todo al espacio de la representación instaurado por la literatura más o menos canónica, más o menos occidental. Desde Homero y Shakespeare hasta Orwell y Kerouac (Sal Paradyse en el Dossier), pasando por los creadores de los personajes que forman La Liga de los Caballeros [Gentlemen] Extraordinarios (Mina Murray, Allan Quatermain, el capitán Nemo, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Hawley Griffin -el hombre invisible-)... y otras figuras asociadas a ellos.

Pero no todo es 'alta' y 'media' cultura histórico-literaria en Moore. También pueblan su propuesta diferentes productos de la cultura popular, los tebeos pulp, los superhéroes, las postales y los anuncios de época... elementos todos ellos que conforman ese universo particular de Alan Moore. Un universo, por cierto, que deviene universal en la medida en que conecta con el imaginario de los lectores.

Y es que la (post) modernidad de Alan Moore pasa por eso, por disolver las fronteras entre alta, media y baja cultura incrustando sus obras en ese ámbito privilegiado de entretenimiento popular que es el cómic.


Dossier negro se inscribe en la serie La Liga de los Caballeros Extraordinarios, pero es a la vez una novela gráfica independiente. Además de ser otra muestra convincente del talento narrativo de Moore, es también una prueba de su capacidad de escritura. Hay mucha prosa, mucha literatura en Dossier negro (incluidas unas páginas de teatro à la Shakespeare). Moore mimetiza escrituras ajenas con prodigalidad. Y lo hace seriamente, con probidad, proporcionando a su vez goce para quien lo lee.

Del arte de Kevin O'Neill, en la parte gráfica de Dossier negro, cabe decir que se ajusta como un guante a los desiderata de Moore. Y no es poco.


Uno de los memes principales que conforman el universo de Moore y que sirven para enmarcar la acción de Dossier negro, en su parte de puro cómic, es la novela 1984, de Orwell. Ya en V de Vendetta la historia transcurría en una Inglaterra postorwelliana. Ahora, en Dossier negrolas referencias a la novela de Orwell son absolutamente explícitas. Con lo cual, el talante político de la escritura de Moore se evidencia de nuevo. (Choca encontrar la expresión "el hermano mayor" en la traducción española; quita fuerza al Big Brother de Orwell.)


A propósito de Dossier negro, casi que aprovecharía ahora para comentar un par de críticas que se le suelen hacer a la escritura de Alan Moore.

La primera se refiere a la crítica que entiende el estilo amalgamado y brillante de Moore como un mero fuego de artificio.

La segunda crítica trata del platonismo inherente a la teoría de los memes en general y, por derivación, al platonismo implícito en la obra de Moore.

Pero lo dejo para otra ocasión. Alan Moore da mucho juego -como nos invita a jugar- y no es plan de agotarlo deprisa. Eso sí, nos quedamos con que si hubiera un platonismo en Moore, este no sería trascendente, sino inmanente. Como si el autor nos recordara de nuevo que efectivamente sí que hay otros mundos, pero están aquí. Entre nosotros.


miércoles, 7 de mayo de 2014

La magia según Moore. Ángeles fósiles

 ... lo que caracteriza y singulariza el talento de Alan Moore es que la suya es una imaginación postmoderna. ( ... ) 

Al cumplir cuarenta años de edad, en la primera mitad de los noventa pasados, Alan Moore comunicó a sus amistades que había decidido convertirse en mago. Ahora ha sido publicado en nuestro idioma Ángeles fósiles, un interesante texto de 2002 en el que Moore expone con brillantez su personal concepción respecto a la magia, esa faceta que es tan peculiarmente humana como lo puedan ser la religión, la filosofía, el arte, la política y hasta la ciencia.


A lo largo de este hilo hemos ido observando ocasionalmente una intersección entre el universo del cómic -no siempre de ficción- y el universo del ocultismo, la gnosis, el esoterismo en sus diferentes variantes. Es como si hubiera una afinidad por simpatía entre el recurso de la imagen y lo misterioso, cuya raíz se manifestase en el hecho de que una historia de las representaciones icónicas fuera inseparable de una historia de lo sagrado y de la magia.

Ángeles fósiles no es desde luego un cómic, si bien está editado aquí en un volumen con variadas disposiciones de página y con profusión de fotografías, ilustraciones y notas aclaratorias. Es más bien un manifiesto. Una propuesta creativa. Y una llamada a la acción.


Lo que Alan Moore propone en este libro es una recuperación de la magia por la vía de sacarla del armario en que la han encerrado las sociedades secretas y toda su parafernalia de disfraces y envoltorios espurios, cuando no la han secuestrado los secretismos afines a ideologías totalitarias. Es decir, la propuesta de Moore tiene también -y sobre todo- un alcance político. Se trata de recuperar la magia y otras disciplinas colaterales (la gnosis, la filosofía oculta, la alquimia, la cábala, la psicogeografía) sacándolas a la luz e integrándolas en una praxis vitalista, nietzscheana, progresista, liberadora.

El planteamiento es sencillo. Hay que deslindar definitivamente la magia de la religión y de la ciencia e identificarla con el arte. Ya que la magia es arte del mismo modo que el arte es magia. Una y otro consisten en producir algo que antes no existía (sacar un conejo de la chistera, crear un artefacto cultural) con la pretensión de incidir en las conciencias propias y ajenas.

Un arte muy cercano a la magia es la literatura, concretamente la poesía; la combinación de letras y de palabras de cara a producir efectos (la poíesis griega emparentada con la techne).

En este vídeo de ocho minutos y cuarto, Alan Moore expone su posición sobre la magia:


El vídeo está extraído del documental de casi ochenta minutos The Mindscape of Alan Moore, del año 2003. Está narrado en primera persona y en él nuestro autor se presenta a sí mismo sin paliativos.



La vertiente política de la propuesta de Moore consiste en plantear el conflicto no como una oposición entre capitalismo y socialismo, sino como una oposición entre fascismo y anarquismo. Toda praxis uniformizadora, incluida la magia, es fascista. Por el contrario, la apuesta vitalista consiste en promover unas prácticas, incluida la magia, que favorezcan una autoexpresión rica y variada en sus infinitas manifestaciones. 

miércoles, 30 de abril de 2014

Joe Sacco, periodista

¿Qué tienen en común V de Vendetta, de Alan Moore y Frank Lloyd; Valentina, de Guido Crepax; Sin City, de Frank Miller; Los Garriris, de Javier Mariscal; Mis problemas con las mujeres, de Robert Crumb; Calvin y Hobbes, de Bill Watterson y Notas al pie de Gaza, de Joe Sacco, por citar solo unos cuantos títulos?

Lo que tienen en común es que todos son cómics.

Y es que con el cómic pasa como con el cine, con la televisión, con la literatura, con cualquier medio. Cada obra, cada producto es una singularidad en sí material y formalmente considerada. Aunque hay también, simultáneamente, un reduccionismo implícito en su consideración: todo es cómic, todo es cine, todo es televisión, todo es literatura.

En el límite, parece ser que lo que importa es el medio, no lo que por él se significa. El medio es el mensaje.

Sin embargo, en algunas ocasiones puede darse el caso de que haya un trasvase, una comunicación entre medios, de modo que obras particulares trascienden el medio en que nacieron y pasan a ser significativas en otro medio. Es lo que sucedió con Maus, de Spiegelman, cuando recibió un premio Pulitzer. Y es también lo que sucede con los reportajes de Joe Sacco.


Leemos en este artículo de El País titulado Joe Sacco: un reportero de cómic:

Precursor de una nueva manera de enfocar el reporterismo, Joe Sacco se ha consagrado, entre el dibujo y sus relatos en zonas conflictivas, como uno de los grandes del periodismo mundial. ...

Joe Sacco utiliza y domina el cómic como medio. Pero hay algo en su obra que lo singulariza de un modo ejemplar, trascendiendo ese medio y asociándolo a otro, el periodístico. Tanto es así, que ya se le reconoce como un reportero de primer orden, como un maestro del periodismo gráfico.

¿A qué se debe esa distinción? ¿Qué aportan los trabajos de Joe Sacco al medio periodístico?

02.05.2014

Tendríamos que ponernos demasiado analíticos y sesudos para responder las preguntas finales de arriba. Y rellenar más de una página. Como no se trata de eso, apuntaré un par de notas generales por si sirven. El asunto no es otro, recuerden, que encontrar de dónde procede el valor periodístico de los cómics de Joe Sacco.

A la hora de acceder a un texto de índole narrativa, son tres los tiempos que intervienen en ese acto:

1) El tiempo de la narración: cuando sucede la historia.

2) El tiempo del narrador: cuando el artífice transcribe esa historia.

3) El tiempo del receptor: cuando esa obra es percibida por alguien.

Lo específico quizás del periodismo de actualidad, en el que se informa acerca de noticias instantáneas, es que en su plasmación ideal esos tres tiempos se dan simultáneamente o casi. Es el "está sucediendo y como tal se lo contamos ahora".

Esta forma de periodismo instantáneo es difícil que se dé a través de cómics. La realización de viñetas comporta un distanciamiento, es ajena a la inmediatez. Además, aunque sí se pueden reducir al máximo los intervalos entre esos tres tiempos, especialmente entre 1) y 2), no hay que olvidar que el cómic es por su naturaleza un medio frío. Lo suyo no es transmitir noticias "en caliente", a diferencia de la radio y la televisión.

Por tanto, el planteamiento ha de ser otro.


De lo que no cabe duda es de que el periodismo, para ser tal, ha de tener un valor de actualidad. Como lo tienen los escenarios en que se desarrollan los cómic-reportajes de Joe Sacco: Gaza, Palestina, Gorazde, Irak...

Otra circunstancia que aporta calidad periodística a una emisión o edición de noticias, actualizadas o en presente, es el valor del directo. El mejor periodismo es el realizado por reporteros que tienen conocimiento directo -sensorial- de los sucesos que cuentan y no el que se nutre de agencias, comunicados y otros refritos. Y ahí Joe Sacco sí que tiene la exclusiva. Todos sus trabajos están hechos desde la óptica de "yo estuve allí". Es más, uno de los estilemas de este autor es que siempre se representa a sí mismo, como avatar, en las situaciones que describe.

Tampoco hay que reducir el periodismo a la información instantánea de noticias. Esta, si se quiere, puede ser la función principal de este medio. Pero ni de lejos es la única. Hay también un periodismo de investigación y otras variedades de escritura periodística. Notas al pie de Gaza, sin ir más lejos, es un ejemplo notable de cómo Joe Sacco es capaz de acometer el periodismo de investigación. Eso sí, trasladándose él mismo a investigar al lugar de los hechos. El valor del directo, de nuevo.


Información recogida en el lugar de los hechos y tratada según el lenguaje del cómic. Información interpretada por el informador, consciente de que su subjetividad no es ajena a la percepción de los hechos ("puedo ser subjetivo, pero intento ser honesto"). Esto es parte del periodismo gráfico de Joe Sacco. En su haber también se encuentra una forma de entender la información al servicio de la toma de conciencia.

Una de las ventajas de esta forma de periodismo es que no se agota en la lectura instantánea. De igual modo, está menos condenada a su inmediato olvido. Debe de ser la variante periodística cuya vida es más larga.

Hay una discusión más o menos académica que parte de diferenciar entre cómic-periodismo y cómic de viaje; y apunta a que tal vez lo que hace Joe Sacco es más lo segundo que lo primero. Dejaré ya la cuestión. Sea una cosa u otra, el sentido de este post era apuntar simplemente ideas acerca del aclamado valor periodístico de las obras de Joe Sacco.

Por cierto, el último trabajo del autor maltés, La Gran Guerra, no obedece al principio "yo estuve allí". Merece una consideración aparte. Pendiente queda. 

martes, 27 de agosto de 2013

Alan Moore

De Alan Moore se dice que "es probablemente el mejor guionista de cómics de la historia". Tal es la descripción que aparece, entre otros lugares, en los dos volúmenes de la edición española de Supreme.



También figura en la contraportada del primer volumen de Supreme, "La historia del año", la siguiente opinión de The Guardian refiriéndose a Alan Moore:

"El Orson Welles del cómic".

Bien es verdad que ya antes habíamos conocido una opinión parecida, solo que referida a Will Eisner y de la cual daba cuenta yo mismo en este hilo:

Manfred Sommer describió a Will Eisner como "el Orson Welles del cómic". De un modo más preciso, el periódico USA Today se refirió a The Spirit como "el Ciudadano Kane de los cómics". ( ... )

De una forma u otra, por más que no crea yo que abunden los orsonwelles en las diferentes artes (aunque sí que abundan los halagos desmesurados), aceptaré que tanto Will Eisner como Alan Moore son dos grandes creadores en la historia del noveno arte. Eisner es más artista completo, en la medida en que se responsabiliza en sus obras tanto de los guiones como de los dibujos que los ilustran. Alan Moore, en cambio, se acredita solamente como escritor. Pero es innegable el acierto de Moore a la hora de encontrar dibujantes a la altura de sus guiones.

Por ceñirnos a la serie Supreme, una buena prueba del talento como escritor de Alan Moore lo proporciona el hecho de que esta obra obtuviese el Premio Eisner 1977 al mejor guión además de alcanzar el Premio Harvey 1999, también al mejor guion. En realidad estos son dos hechos, dos premios, y no solo uno, que se suman a la ya larga lista de reconocimientos y galardones obtenidos por el británico Alan Moore.

29.08.2013

La imaginación es un arte combinatoria. Ordena elementos previos -contenidos mentales- de un modo más o menos aleatorio o caprichoso, más o menos sujeto a ciertas reglas. Esos contenidos mentales que la imaginación manipula tienen su origen en la percepción, tanto externa como interna y onírica.

Cuando la imaginación se proyecta en representaciones narrativas o icónicas, produce resultados artísticos. Siempre que, por supuesto, el sujeto que proyecta sus composiciones imaginativas tenga la pericia y el dominio suficientes del arte con el que trate.


Alan Moore (n. 1953) ha demostrado en sus obras que tiene una imaginación portentosa. No es desde luego el primero, ni tampoco será el último de los creadores de historias fantásticas en las que prevalece la imaginación del autor. Sin embargo, lo que caracteriza y singulariza el talento de Alan Moore es que la suya es una imaginación postmoderna.

Por "imaginación postmoderna" entiendo aquella que se alimenta de memes culturales, los revitaliza y los usa sin reparos en sus creaciones (dándole aquí al significado de "cultura" una extensión que abarca todo tipo de manifestaciones humanas mediatizadas por las técnicas). Es como si en la mente del creador postmoderno estuviera almacenado el acervo cultural de nuestro tiempo, a modo de breves apuntes. Y el arte, entonces, consiste en disponer u ordenar con habilidad unos u otros componentes de ese acervo.

Fácilmente, entonces, se entiende esa cualidad metarreferencial de tantísimas creaciones postmodernas. Al ser unos productos o artefactos culturales construidos con ladrillos emblemáticos tomados de ese mismo entorno cultural, la cualidad en cuestión les viene dada.

Así, las historias que describe Alan Moore en sus guiones son una revisitación de contenidos, iconos, ideas, frases, autores, actitudes individuales y sociales, motivos de época, carteles publicitarios, hallazgos científicos, eslóganes y comportamientos políticos, secuencias históricas, personajes novelescos, guiños cinematográficos, citas mitológicas... Todos estos elementos salpimentan sus guiones, rompiendo la tradicional distinción entre alta, media y baja cultura.

Y lo hacen de un modo tal que no dificulta la atención del lector, sino más bien al contrario. La mirada lectora se desliza por los textos de Moore con facilidad, encontrando a la postre un placer al descubrir y descifrar elementos culturales que nunca entorpecen la narración, esto es, lo que la historieta cuenta.

Y esta es otra faceta que caracteriza el postmodernismo de Moore: el sentido lúdico que atraviesa sus obras. El artista juega con unos u otros memes culturales y produce artefactos entretenidos.

Y es que, bueno, hablando de cómics, no debemos olvidar que estos forman parte de la industria del entretenimiento.

viernes, 27 de julio de 2012

Impresión (Whatchmen)




Watchmen es un cómic postmoderno.

Es un libro maletín, no solamente por su tamaño y su peso.

Es como una caja de colores que contiene en su interior otros colores, dibujos y formas... que a su vez están compuestos por colores, dibujos y formas.

Se suceden en la obra los iconos y viñetas narrativas que se alternan con fragmentos y variadas cadenas de símbolos:

Aforismos. Informes. Historias. Insertos. Relatos. Noticias. Artículos. Citas. Textos.

Con sus correspondientes contextos, transtextos, intertextos y pretextos.

Un caleidoscopio de relatos y metarrelatos cargados de referencias y metarreferencias.

Donde unas cosas remiten a otras y estas otras remiten a unas.

Watchmen es un juguete ilustrado.

O postilustrado.

También es algo más que todo eso.



Es decir, Watchmen es un libro poliédrico. Tiene diferentes lecturas.

En tanto que postmoderno, queda la duda sobre si es universal.

Lo comentaremos.

Homenaje de Matt Groening a Alan Moore

Homenaje de Matt Groening a Alan Moore: 


jueves, 19 de julio de 2012

From Hell


La historia que narra Alan Moore en From Hell está escrita con un gran rigor documental. Hay un importante substrato de textos que apoyan lo que ahí se cuenta. Y de hecho, en el Apéndice I del libro Moore detalla con minuciosidad en qué documentos se basan muchas de las viñetas de la obra, señalando a la vez qué partes son deducidas por él o simplemente inventadas.



Más en concreto, la trama argumental de From Hell ilustra la hipótesis establecida por Stephen Knight en su libro de 1977: Jack The Ripper: The Final Solution. No voy a desvelar aquí cuál es esa hipótesis, pues ello equivaldría a revelar lo que le cuenta Alan Moore al lector. Diremos tan solo que en la trama del Destripador se ve involucrada la familia real inglesa con la reina Victoria a la cabeza.


No obstante, en el Apéndice II del libro Alan Moore se ríe un poco de las tantísimas hipótesis y versiones que sin parar se suceden acerca de quién fue realmente Jack el Destripador.

Es decir, el autor es consciente de los límites que hay entre las ficciones verdaderas y las verdaderas ficciones. Y así, escribe en la Introducción:

From Hell es la autopsia de un acontecimiento histórico, que utiliza la ficción a modo de bisturí. Todos los personajes que aparecen en la obra existieron realmente. Las motivaciones que les he atribuido y las palabras que he puesto en sus bocas están basadas en la medida de lo posible en la más rigurosa investigación histórica. También me he apoyado en mis intuiciones y conjeturas, las cuales, si no son acertadas, por lo menos sí son informadas.


De este modo, la pretensión de realidad o de ficción de From Hell ocupa un lugar secundario. La historia del Destripador es una mera excusa mediante la cual Alan Moore nos sumerge en las alcantarillas del Londres victoriano con todo su esplendor y miseria. Y de paso, desde ese infierno, nos lleva al otro infierno que subyace en nuestras mentes y en las mentes de los otros ("el infierno es el Otro", escribió Sartre, aunque está también en nosotros mismos).

Los dibujos de Eddie Campbell dan buena cuenta del propósito de Moore. El contraste entre una cierta línea clara y las sombras de la negritud se suceden a lo largo de esta magnífica exposición que viene a ser Desde el Infierno.


martes, 17 de julio de 2012

Desde el infierno



From hell
Mr Lusk
Sor
I send you half the
Kidne I took from one women
prasarved it for you tother piece
I fried and ate it was very nise. I
may send you the bloody knif that
took it out if you only wate a whil
longer.
signed Catch me when
you Can
Mishter Lusk (sic).

'From hell' son las dos primeras palabras de una carta enviada por correo en 1888 a George Lusk, presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel. Estaba firmada por Jack el Destripador.


From Hell es también el título de una serie de historietas realizadas entre 1993 y 1997 por Alan Moore como guionista y Eddie Campbell como dibujante. Desde 1999 en inglés y 2001 en castellano, la serie está disponible en un solo volumen a manera de novela gráfica.

Contando con los apéndices y las notas, el libro cuenta con más de seiscientas páginas. Se trata, pues, de un ambicioso producto de literatura secuencial.

Cabe decir que From Hell está considerada la obra cumbre hasta ahora de Alan Moore y que ha sido reconocida suficientemente, incluidos los premios Eisner. Si bien estas descripciones definidas del tipo: "la mejor obra de..." siempre están sujetas a revisión. 

martes, 22 de mayo de 2012

Avenida Dropsie

Poco antes de morir, Will Eisner reunió en una trilogía tres de sus obras más emblemáticas de su etapa final como novelista gráfico.


Perfectamente traducidas al español en un volumen calcado del original, dichas tres novelas son: Contrato con Dios, Ansia de vivir y La Avenida Dropsie.

Los tres títulos tienen en común lo que da nombre a la trilogía: La vida en la Avenida Dropsie.

En efecto, la Avenida Dropsie es una amplia calle inventada por Eisner y situada en el Bronx neoyorquino. En realidad, lo único ficticio es el nombre de la avenida, pues lo que se describe aquí es la vida real de ese barrio de Nueva York especialmente en la época de la Depresión y del New Deal de Roosvelt. Aunque bueno, en la tercera novela de la trilogía, Eisner nos cuenta la historia de la avenida y el barrio de Dropsie, desde los holandeses originarios del siglo XVIII hasta los unifamiliares postmodernos de la actualidad, en que renacen los viejos vinos sobre nuevos odres.

El libro es semiautobiográfico. Will Eisner nació en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una familia judía y pasó allí su infancia y juventud. (Por otra parte, el origen de la historia que da título al libro entero, Contrato con Dios, es una dura experiencia personal del propio Eisner.) La Avenida Dropsie es un reflejo de las calles, los personajes, los acontecimientos y el ambiente que vivió Eisner en ese entorno predominantemente urbano.

Contrato con Dios ayuda a entender el proceso de formación y transformación de esa gran ciudad. Hay incluso un edificio que es "protagonista" de varias historias: el nº 55 de la avenida Dropsie.

Y es que, de alguna manera, el tema principal de la trilogía es el urbanismo entendido desde sus artífices. Quien dice urbanismo dice política urbana. Corrupción, intereses contrapuestos, mafias y artimañas de promotores.

Pero también prevalece en esta obra de Will Eisner una tremenda humanidad, un fino sentido de la fibra moral de los personajes y un canto encendido a lo que el mismo autor explicita en uno de sus títulos: el ansia de vivir.

Otro de los grandes del tebeo actual, Alan Moore, declaró:

"No hay otro como Will Eisner. No lo hubo antes, y en mis momentos más pesimistas dudo que vuelva a haberlo jamás."

sábado, 24 de marzo de 2012

Lost Girls

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El británico Alan Moore (n. 1953) está considerado grande entre los grandes en el mundo del cómic. En realidad no es un autor gráfico, no dibuja ni colorea sus relatos, sino que es guionista, creador de historias plasmadas en historietas dibujadas por otros. Y es que en esto de los cómics también se cumple aquello que John Ford contestó cuando le preguntaron qué tres elementos son esenciales para hacer una buena película: lo primero, un buen guión; lo segundo, un buen guión, y lo tercero, un buen guión. Claro que Ford era un magnífico realizador o plasmador de guiones mediante imágenes en movimiento.

Así pues, los éxitos de Alan Moore simpre son en colaboración: V de Vendetta con David Lloyd, Watchmen con Dave Gibbons y John Higgins, La liga de los hombres extraordinarios con Kevin O'Neill, etc. Cabe decir que el cine ha contribuido enormemente a extender la popularidad de Alan Moore, dado que estos títulos han sido convertidos en películas aclamadas, si bien Moore se desdice de ellas.

Una curiosidad (relativa) de Alan Moore es Lost Girls:

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Se trata de una serie erótica iniciada en 1991 y culminada en 2006 en colaboración con su actualmente esposa Melinda Gebbie. Ahora está reunida en tres volúmenes que conforman una diletante novela gráfica publicada en estuche.

El barroquismo conceptual que caracterizan los relatos de Alan Moore está presente también en Lost Girls. Las niñas perdidas son Alicia, Wendy y Dorothy, heroínas respectivas del País de las Maravillas, Nunca Jamás y la Tierra de Oz. La acción tiene lugar en un hotel centroeuropeo en vísperas de la I Guerra Mundial, con un ambiente decadente y esteticista que enmarca todo tipo de escenas de fuerte contenido sexual con las tres protagonistas de por medio.

Lost Girls está cargada de referencias artísticas y literarias: Proust, Mucha, Wilde, Beardsley, el preciosismo vienés... A lo largo de la novela se suceden diferentes estilos formales y gráficos, compendiando un todo caracterizado por la transgresión y la búsqueda de reacciones sensibles en el lector.
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Hay quien opina que Lost Girls es descaradamente pornográfica. En todo caso, sea lo que fuere, es una obra inspirada en la liberación de tabúes y formas encorsetadas que caracterizó a la generación hippie a la que sin duda pertenece Alan Moore.

miércoles, 21 de marzo de 2012

V de Vendetta


Probablemente la imagen más famosa en el internet militante de hoy es la de Guy Fawkes, al ser utilizada como divisa de Anonymous.

El origen de la imagen es el misterioso personaje denominado V en el megacómic V de Vendetta, de Alan Moore y David Lloyd.

Este cómic se inscribe en la línea de la acción política y es un referente de activismos varios. Narra una historia distópica que transcurre en una sociedad totalitaria y fascista que remite directamente al orwelliano Londres de 1984. Fue llevado al cine en 2005 por los realizadores de Matrix con éxito de público, si bien Alan Moore exigió que retirasen su nombre de los créditos.


El enorme formato elegido por la editorial de la edición española dificulta un poco la lectura de V de Vendetta. No obstante, merece la pena el esfuerzo.