Salud y tebeos

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Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
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viernes, 7 de junio de 2013

El Micromundo. Santiago Valenzuela

Más que de un modo genérico, ante cada obra concreta hay autores que son cronistas y hay autores que son demiurgos. Los primeros son algo así como notarios de la realidad o de algún aspecto de ella: la cronifican. Los segundos crean universos propios, son hacedores de mundos paralelos al nuestro. 

Ciñéndonos al objeto de este hilo, al primer tipo pertenecería  el Víctor Santos de Intachable, que comentamos arriba. En esta obra Santos pone su arte al servicio de un relato que constata una vertiente de la realidad política de nuestro país.

Al segundo tipo, sin duda, pertenece el Santiago Valenzuela (n. 1971) creador de la serie sobre el Capitán Torrezno.

Esta distinción entre cronistas y demiurgos es tan esquemática como lo pueda ser la que se hace entre clásicos y románticos, o entre apocalípticos e integrados, o entre progresistas y conservadores. No se suelen dar en pureza ejemplares de tales categorías abstractas y hay que ser muy cautos a la hora de aplicarlas. Y es que aunque sean en cierto modo útiles para navegar por el tiovivo cultural, hay que tener siempre buena vista, buen oído, buen olfato, buen gusto y sobre todo mucho tacto a la hora de hacer uso de ellas.

El universo que ha creado Santiago Valenzuela en su ya vasta serie sobre Torrezno es el Micromundo. Hablando con propiedad, el demiurgo, tal y como lo concibió Platón, no crea; lo que hace es ordenar, dar forma al mundo a partir de una materia ya existente. Y eso es lo que hace Valenzuela al introducir en el espacio de la representación su nuevo mundo particular: el Micromundo. Hay un trabajo de síntesis impresionante en la propuesta de este autor.


El Micromundo es un mundo paralelo al nuestro. Pero no es del todo ajeno a él. En el universo del arte, es posible que las realidades paralelas se entrecrucen. Y como muestra de ello, ahí está el Micromundo de Valenzuela.

27.06.2013

Ocho son hasta ahora los volúmenes que Santiago Valenzuela ha publicado conformando su ambiciosa serie sobre el Capitán Torrezno. Son los siguientes:

1.- Horizontes lejanos, 2002.
2.- Escala real, 2003.
3.- Limbo sin fin, 2003.
4.- Extramuros, 2004.
5.- Capital de provincias del dolor, 2005.
6.- Los años oscuros, 2006.

Estos seis primeros han sido reunidos en un cofre titulado Deeneim

Tras unos años de silencio de la serie, Santiago Valenzuela ha publicado dos títulos más de las Aventuras del Capitán Torrezno:

7.- Plaza elíptica, 2010.
8.- La estrella de la mañana, 2012.

Ya dijimos que el volumen siete recibió el Premio Nacional del Cómic de 2011. Es indudable que con ello se premiaba el ingente trabajo que Valenzuela va dejando con su serie. También me referí a Plaza Elíptica en el post dedicado a la gnosis. 

Y es mucha la hermenéutica sugerida por esta serie.

23.07.2013

Torrezno, el héroe de Santiago Valenzuela, es un personaje simpático. Aparece ya en la primera y siguientes viñetas de Horizontes lejanos, el primer tomo de su serie de aventuras en Micromundo.


Es también un tipo castizo, lo que le da singularidad.

Su casticismo es de bar. Es feo, torrija, espontáneo, astuto, pequeño y sentimental. Capaz de meterse en muy grandes hazañas sin saber de qué va la cosa.

Torrezno tiene en el Micromundo un antagonista, el Shogun Hideyoshi que utiliza la armadura de Darth Vader en Star Wars


Pero el personaje Torrezno, en la trayectoria de Valenzuela, es anterior a su protagonismo en la serie iniciada con Horizontes lejanos.



miércoles, 13 de febrero de 2013

La Gnosis. Jodorowsky. Valenzuela

La gnosis, el esoterismo, la mística sufí, el ocultismo, el zoroastrismo, la cábala y otras tradiciones afines se llevan bien con el cómic. En general, se llevan bien con las historias ilustradas. Respecto al sufismo lo vimos a propósito de Habibi, de Craig Thompson.

El sufismo es al Islam como al cristianismo es la gnosis, los movimientos gnósticos.

En la gnosis subyace una dialéctica o lucha entre dos principios contradictorios: la luz frente a la oscuridad y la tiniebla; el bien frente al mal; lo positivo frente a lo negativo; el caos frente al orden. Es esta la dialéctica que alimenta tantísimos guiones y dibujos no solo de ciencia ficción y de fantasía heroica, sino también de novela gráfica. Si además en esta estructura bivalente se aloja una lógica binaria, como la que da soporte a la cibernética, tenemos terreno abonado para que proliferen productos audiovisuales de entretenimiento y consumo masivo basados en historias argumentales y simbólicas que beben de las aguas de la dialéctica bivalente que comentamos.

Lo que diferencia entre tanta amalgama de esoterías entre unos productos y otros es por analogía lo que diferencia los folletines de Corín Tellado o las novelitas de tiro tenso de Marcial Lafuente Estefanía de la literatura.


No es extraño que Alejandro Jodorowsky (n. 1929) haya desarrollado una importante carrera como autor y guionista de cómics. Parece ser que ha llegado a afirmar que gracias a eso pudo mantener a sus cinco hijos. Me refiero al mismo Jodorowsky que ejerce como chamán, psicomago, poeta, terapeuta, novelista, autor y actor de teatro, ensayista, conferenciante y lo que le ofrezca el merchandising. Tiene en su haber una película que es descrita en ocasiones como siendo la única versión cinematográfica del eneagrama de la personalidad realizada hasta la fecha. Me refiero a La Montaña Sagrada (1973). También es llamativa la presencia de Jodorowsky entre los fundadores del Grupo Pánico. Me tragué un año entero con un calendario que me trajeron los reyes de frases de Jodorowsky, a razón de una diaria. Es suficiente.



17.02.2012

Y hablando de la gnosis y de su pertinencia en la creación de historietas:


El Premio Nacional de Cómic otorgado en 2011 recayó en Plaza Elíptica, del donostiarra Santiago Valenzuela (n. 1971).

En realidad, yo creo que más que una obra en sí, lo que se premió ese año fue una serie singularísima de Valenzuela: "Las aventuras del Capitán Torrezno", de la cual Plaza Elíptica forma el séptimo volumen, si bien en este álbum Torrezno aparece como coronel.

Con estas palabras comienza la primera parte de Plaza Elíptica, titulada precisamente: El Cosmos, la Gnosis, el Logos:

¿Qué forma tiene el mundo nuestro?

El mundo, según enseña la Gnosis es cúbico.



Es este un asunto a desarrollar.