Salud y tebeos

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Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
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domingo, 28 de abril de 2013

España, Una, Grande y Libre

En consonancia con los tiempos que corren, en los que parece haber tocado fondo un modelo social, político y económico en nuestro país, aunque no solo en él, hay muchas miradas que están volviendo al origen de todo esto. No es ceder a la martingala de la memoria histórica y todo eso. Es que sin memoria no hay recuperación posible, dado que el pasado está incrustado en el presente y en buena medida es una pieza fundamental del futuro.



Entre 1976 y 1977, Carlos Giménez fue un asiduo colaborador de la revista El Papus. A través de sus tiras semanales, Giménez daba cuenta de un proceso que el tiempo dio en llamar "la Transición". Ahora han sido recogidas dichas tiras en un solo volumen titulado España, Una, Grande y Libre.
 

Se trata de una perfecta combinación de crónica histórica, periodismo político y narración en viñetas. Los sucesos y el ambiente del primer gobierno de Adolfo Suárez, el referéndum para la reforma política de finales de 1976 y las elecciones generales constituyentes de 1977 son el marco que definen las tiras de esta obra fundamental de Giménez.

Si se quiere, es en parte un tebeísmo de circunstancias lo que aquí se desgrana, pero es ante todo un testimonio comprometido y lúcido de una época que hoy no nos parece tan lejana ni ajena. El anhelo cada vez más extendido en nuestros días de un nuevo proceso constituyente, la desorbitada cifra de paro, la impunidad con que el dinero se evade hacia Suiza y otros paraísos fiscales, la prevalencia de una derecha que sigue oliendo en buena medida a franquismo, el fraude de la especulación urbanística que amenaza con resurgir, la fundada sospecha, en fin, de que tras tanta reforma y promesas de cambio se esconden los intereses poderosos de los poderosos de siempre, son algunas de las notas que hacen de España, Una, Grande y Libre un libro más que oportuno y de triste actualidad.


Cabe señalar que España, Una, Grande y Libre está dedicado a Juan Peñalver, el conserje de la redacción de El Papus que falleció como consecuencia de la explosión de un paquete bomba recibido en la sede de la revista. Aquel atentado fascista marcó un giro importante que limitó la libertad de expresión en nuestro país. No fue el único atentado de esa índole, ni mucho menos. Todos ellos tejieron un ambiente enrarecido que desembocó en los sucesos de febrero de 1981.



En definitiva, Carlos Giménez nos recuerda con su obra que ni la Transición fue ese proceso encantador, incruento y pacífico que a menudo nos venden, ni que todo aquello es agua pasada.

jueves, 15 de marzo de 2012

Paracuellos

Mi emancipación, mi acceso a la mayoría de edad biológica, intelectual y moral (la civil tardaría un poco más), estuvo marcada por las circunstancias de un país que también empezaba a acceder a la emancipación y a la mayoría de edad, política en este caso. Entre mis recuerdos de entonces ocupa un lugar un entorno que asocio a la revista antifascista El Papus. Era el año 1977 y hojeando los números del semanario di por casualidad con unas tiras o historietas de un tal Carlos Giménez. Estas tiras eran los orígenes de lo que acabó siendo uno de los referentes indiscutibles del cómic español: Paracuellos.

Aquello era fuerte. Los dibujos impactantes de Giménez narraban historias de niños acogidos en los Hogares de Auxilio Social en la postguerra más dura y difícil que ha conocido nuestro país. La España fascista y sus brutales agentes captados a través de unos mocosos desvalidos y a la vez muy vivos. Las viñetas, los encuadres, la temática y su propósito nos hicieron comprender que el mundo de los tebeos también podía acceder a un lenguaje y una expresión para adultos.

El éxito de estas tiras, cuyo nombre común Paracuellos se lo debe el autor a su público, dio lugar a seis series y álbumes con el mismo formato. Hace unos años se recogieron en un único volumen, con prólogo de Juan Marsé (otro niño de la guerra).


Es indiscutible el magisterio de Carlos Giménez entre los historietistas españoles. Leyendo las Nuevas hazañas bélicas que comento arriba, se puede apreciar su influencia.

Hoy me impactan las historias de esos niños y su entorno de otro modo a como entonces lo hicieron. Dejo este post como homenaje a nuestros años de formación y a su recuerdo.