Salud y tebeos

Salud y tebeos
Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
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sábado, 21 de diciembre de 2013

Art Spiegelman. Breakdowns

La tinta de Spiegelman 


“Spiegel” significa espejo en alemán y “man” hombre en inglés, así que al genial dibujante que revolucionó el mundo de la ilustración y es el padre de la novela gráfica con su monumental 'Maus' ganadora de un Pulitzer, le gusta decir que su apellido es un co-mix de dos idiomas que forman una frase: El arte refleja al hombre. Sin lugar a dudas éste ha sido su caso, (…)

En realidad, para obtener la frase: "El arte refleja al hombre" no basta con el apellido "Spiegelman". Hay que añadir el nombre "Art": "Art Spiegelman".

(el) Arte (es el) Espejo (del) Hombre.



22.12.2013

"Art Spiegelman", entonces: "El arte refleja al hombre".

Se dirá que no existe el hombre universal (l'uomo universale), que lo que existen son los hombres particulares. De acuerdo. Pero también se dirá que un particular es humano si incorpora y transmite cualidades del predicado universal "Ser humano".

Hay arte si hay artificio y hallazgo; ambas cosas ha de haber, entreveradas. Cuando lo que cuenta un artista es material autobiográfico, habrá arte si además de contener hallazgo y artificio, esa biografía particular del autor conecta con rasgos humanos -universales- que son compartidos por quien los percibe.

Breakdowns (1978), de Art Spiegelman, es una colección de tiras o historietas en parte autobiográficas previamente publicadas en revistas underground durante los setenta pasados. En ellas, Spiegelman experimenta con las posibilidades del medio, del cómic, explotando un doble significado del término "breakdown": como desglose del espacio y como ruptura psíquica.

El libro contiene dos de los más celebrados relatos, todavía breves, del Spiegelman de la época: "Prisionero en el planeta Infierno", cuatro páginas de expresionismo puro  y "Maus", primera versión en tres páginas de lo que sería después la exitosa novela gráfica en dos partes que suman casi trescientas páginas.

Otras historietas completan esta selección del Spiegelman underground.


Nuevas ediciones de Breakdowns entre 2005 y 2008 incorporaron el "Retrato del artista como un joven %@…!", que es un autorrelato en viñetas de los años de formación de Spiegelman como autor de cómics. También se añadió un "Epílogo", en el que igualmente Spiegelman clarifica lo que supusieron aquellos años en su formación.


24.12.2013

En "Retrato del artista como un joven %@…!", Art Spiegelman escribe en una viñeta:

No suelo confundir el arte con la terapia (crear arte es más barato), pero estaba convencido de que "Planeta Infierno" me había ayudado a superar el suicidio de Anja...

El asunto es que la madre de Spiegelman se suicidó en 1968 y él creó una historieta en cuatro páginas: "Prisionero en el Planeta Infierno", que posteriormente incluiría en la primera parte de Maus.


Es decir, el valor del arte como conjuro y sí, como terapia que veíamos en el Spiegelman de Sin la sombra de las Torres es una constante en la carrera de este autor.

Otra historieta recogida en Breakdowns: "Ace Hole, detective enano" es, además de una revisitación del género noir, una curiosa experimentación à la Picasso, pintor del que Spiegelman versionea en esta historieta algunas de sus imágenes y algunas de sus frases, como la siguiente:

"Los aristas somos indestructibles...

...incluso estando en una cárcel o en un campo de concentración, sería todopoderoso en mi mundo artístico...

...aunque tuviera que pintar mis cuadros con la lengua en el suelo de mi celda..."


Es el arte vivido como fortaleza y refugio.

Finalmente, el siguiente texto de Spiegelman, vertido en otras tantas viñetas de "Retrato del artista como un joven %@…!", expone cabalmente esta concepción del arte -el noveno arte, en el caso de este autor- como medio de salvación personal. Sobra cualquier comentario:

Forjados en un crisol de humillación y traumas, los dibujantes se hacen, no nacen...

El joven inadaptado debe evadirse en la fantasía y/o desarrollar un enrarecido sentido del humor para sobrevivir.

Para un niño en la Norteamérica de los cincuenta, el béisbol no era opcional...

...y ser un inepto garantizaba un puesto en la jerarquía social todavía más bajo que el de una chica.

El aburrimiento minaba el temor a que me llegara una bola.
Así que solía tener un tebeo a mano.

Cualquier cómic servía, menos los de 3-D,
Pues estoy prácticamente ciego del ojo izquierdo.

La ambliopía, el "ojo vago", volvía mi mundo bidimensional.

Así que confundir los cómics en dos dimensiones con la realidad es algo natural para mí.

Empecé a esconderme en la biblioteca después de clase para evitar mayor ignominia...

Y descubrí que seguramente a Kafka también se le daba mal el béisbol.


Spiegelman sin complejos. El arte digerido y metabolizado. El arte en las venas.


jueves, 19 de diciembre de 2013

Sin la sombra de las Torres. Art Spiegelman

Acerca de la representación del horror.

"Yo quería hacer cómics -al fin y al cabo, el desastre es mi musa-..." (Art Spiegelman)


Sin la sombra de las Torres es el título en español de In the Shadow of No Towers (2004), de Art Spiegelman. No era fácil, desde luego, traducir ese título original, cuya transcripción literal sería algo así como "A la sombra de las no-Torres", impropia en nuestro idioma. En cualquier caso, con traducción del título o sin ella, se entiende perfectamente el significado de este artefacto artístico de Spiegelman.


Es el propio autor quien en la última plancha original de esta obra nos da la clave tanto de su trabajo como de nuestra lectura del mismo:

"Poco después del 11-S 2001, mientras esperábamos a que cayera algún otro zapato terrorista, muchos encontraron consuelo en la poesía. Otros lo buscaron en las antiguas tiras de prensa." (Sin la Sombra de las Torres, 10)

Las "antiguas tiras de prensa" a las que se refiere Spiegelman son los cómics o tiras cómicas que a principios del siglo XX en EE UU aparecían en los diarios propiedad de Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst -dos grandes competidores que configuraron el periodismo moderno- y que ocupan un lugar preferente en la historia del tebeo. La importancia de estas tiras de prensa no procede solamente de su condición de origen. Igual que sucede en el cine mudo inicial, en gran parte la codificación de ambos medios, el cinematográfico y el tebeístico, se dio ya en sus principios mediante ciertas producciones de calidad.


Desde un aspecto formal, esta conexión original (de los orígenes) entre el cómic y la prensa la tuvo en cuenta Art Spiegelman cuando proyectó Sin la sombra de las Torres a manera de una serie de diez tiras o en realidad páginas de gran tamaño sobre el 11 de septiembre y lo que este hecho desde su perspectiva supuso. Dichas tiras o planchas fueron publicadas sucesivamente en principio en el diario alemán Die Zeit entre 2002 y 2003.


El artefacto cultural y artístico que es a la postre Sin la sombra de las Torres está formado, entonces, por las diez planchas originales de Spiegelman más un añadido titulado "El Suplemento del Cómic" que, prologado por el propio Spiegelman, consta de otras siete planchas que son esta vez fieles reproducciones de otras tantas tiras producidas por grandes padres fundadores de la historia de los cómics.


19.12.2013


Decir que Art Spiegelman está intoxicado por la tinta de todos los cómics que ha bebido en su vida es un modo de aludir a la materia de sus años de formación y de aprendizaje. Y es también una clave de interpretación de sus producciones: los tebeos alimentan los tebeos de Spiegelman.

Igualmente, decir que Art Spiegelman es la materia de los cómics de Art Spiegelman no está fuera de lugar. Sin ser para nada un autor prolífico, el grueso de su obra remite más directa que indirectamente a sí mismo. Incluso Maus, más allá de la temática del holocausto y de la supervivencia a él implícita, puede ser leído en clave de sí o confesional, esto es, como una clarificación de las relaciones de Spiegelman con su padre.

 
Estas dos circunstancias características de la obra de Spiegelman, la metanarrativa y/o metaicónica, por un lado, y la egotista o confesional, por el otro lado, son igualmente elementos constitutivos de su ¿metatebeo? Sin la sombra de las Torres.
  
Es el caso que Spiegelman vive en Manhattan Sur y fue un espectador privilegiado del derrumbe de las Torres gemelas. Fue partícipe del horor, un horror que lo marcó y que lo impulsó a confeccionar esa suerte de conjuro, de sublimación y de catarsis que es Sin la sombra de las Torres. Un tanto a la manera de Woody Allen -con quien comparte más de un rasgo análogo-, Spiegelman da cuenta en esta obra de sus neurosis, proyectándolas en un lienzo en que confluyen una historia individual, la suya, y la Historia Universal concretada en el hundimiento de las torres.

La catarsis es siempre individual, por mucho que Aristóteles la teorizase mediante representaciones colectivas (la tragedia). Pero si bien -a diferencia de lo que ocurre en el teatro- la representación en el cómic es siempre individual, eso no significa que el efecto catártico está más al alcance en un medio (el cómic) que en otro (el teatro). Del arte logrado dependen sus logros. No sabemos si Art Spiegelman consiguió el propósito de liberar sus fantasmas realizando su artefacto acerca de aquellos atentados que sacudieron el mundo. Sí sabemos, en cambio, que la objetivación del dolor lograda en Maus y que facilita acaso la superación del dolor, no se da en Sin la sombra de las Torres, donde no queda muy clara la frontera que separa el dolor de la ansiedad y de la rabia.

Para referir esa ansiedad, Spiegelman utiliza una metáfora: ¡Esperando que caiga el otro zapato! ("Dropping the other shoe": Tirar el otro zapato. Frase hecha americana que se usa para explicar la espera de un hecho previsible y teóricamente ineludible.); una metáfora que el autor ilustra en su primera plancha con una historieta del siglo XIX y con una moderna viñeta circular del XXI.


Pero no todo es neurosis, paranoia y ansiedad en Sin la sombra de las Torres. O al menos, estos malestares no se proyectan únicamente en la propia personalidad de Spiegelman. Hay también un alcance político del sentimiento del autor. Un alcance que le lleva a hablar irónicamente de "la Nueva Normalidad" instaurada tras la tragedia; o del "golpe de estado" que supusieron las elecciones presidenciales de 2000 en su país; o de las "armas de desplazamiento masivo"; o del nuevo "Partido del Avestruz"; o de cuando el gobierno adoptó el "modo Gran Hermano distópico" y llevó a EE UU a una guerra colonialista en Iraq...


Y es que se trata de Art Spiegelman, miembro activo de aquella contracultura y aquel underground que existieron. Y claro, el que tuvo retuvo.