Salud y tebeos

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Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
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miércoles, 27 de agosto de 2014

Giraud/Gir/Moebius


Por casualidad, a ver si no por qué, este hilo comenzó justo una semana antes de que falleciera Jean Giraud (1938-2012). Este es el sucinto post que le dediqué entonces al acontecimiento:

                                                        Un dibujo de Escher en homenaje a Moebius.
Lo primero que procede al acercarse a Jean Giraud es constatar su doble manifestación como dibujante y autor de tebeos, es decir, apreciar la doble expresión simbólica de su personalidad.

Por un lado Giraud, bajo la firma 'Gir', fue el brillante ilustrador minucioso y detallista de las aventuras del teniente Blueberry, de las que a partir de cierto momento (tras el fallecimiento de Charlier) escribiría también algunos guiones.


Por otro lado Giraud, bajo la firma 'Moebius', fue el creador de un universo plástico pleno de arquitecturas y poblado por seres como Arzach, el mayor Grubert (Mayor Fatal) y otros, además de por los personajes ideados por escritores como O'Bannon y Jodorowsky.


De esta dualidad expresiva, de esta esquizofrenia aparente dio cuenta el mismo Giraud cuando en una nota a pie de página de El garaje hermético, un obra firmada por Moebius*, se lee:

(*) O como volverse sobre uno mismo para hacer de dos rostros uno.

Creo que esta nota es la clave que descifra el misterio de Jean Giraud - Gir - Moebius.

Cómo ser dos siendo uno, o como ser uno siendo dos a la vez.

Hacer de dos rostros uno. La cinta de Moebius, cuya figura es afín a la representación del infinito matemático.

Ese era el significado de mi sucinto homenaje a Giaraud, para el cual recurrí a otro gran genio de la ilustración, M. C. Escher.

Con el tiempo, Moebius acabaría por absorber completamente a Gir. Pero esa es ya otra historia en la historia del cómic.


lunes, 23 de abril de 2012

Metarreferencia, Autorreferencia


Junto al rechazo de la autocompasión, otra de las vertientes que caracterizan a buena parte de la nueva novela gráfica que vamos leyendo es la autorreferencia narrativa, su inmersión en la metaliteratura. La confección de metarrelatos.

Esto ocurre cuando el autor se inmiscuye en su obra de forma que a la vez que narra una historia, narra a la vez el proceso de narrar una historia.

En las artes plásticas, este fenómeno se dio ya con Jan van Eyck y su retrato del matrimonio Arnolfini (1434):


Y también en la plástica figurativa fue otro autor de los Países Bajos ya en el siglo XX, Escher, quien usó la autorreferencia como tema visual:



Aunque igualmente encontramos la impronta metapictórica en "Las Meninas" de Velázquez.

En las artes poéticas y narrativas también se encuentra esta vena metadiscursiva, por ejemplo en Lope de Vega: "Un soneto me manda hacer Violante...", en Bécquer: "¿Qué es poesía...?, en la segunda parte del Quijote de Cervantes y ya más actualmente en obras como "Cien años de soledad", de G. G. Márquez y "Soldados de Salamina", de Cercas.

Este post se podría alargar irremediablemente. Pero bueno, digamos que la era de la postmodernidad aportó entre otras cosas la autorreferencia y el gusto por el prefijo meta- aplicado a los lenguajes, al arte, a la literatura, a los límites de la representación. Y con ello, cómo no, también al mundo de la historieta, el tebeo y el cómic.

Así vemos que en Maus, en Píldoras azules, en Fun home y en otras obras se narra una historia a la vez que el proceso de narrar esa misma historia. Este fenómeno guarda relación con la presencia de elementos autobiográficos del autor de los relatos que comentamos.

Y es un fenómeno que guarda también una estrecha relación con la mise en abîme tan del gusto de los franceses.