Salud y tebeos

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"Mantened los ojos bien abiertos" (Winsor McCay)

sábado, 7 de julio de 2018

De Céline a Tardi y al revés, de Tardi a Céline


Perro de Dios es un título llamativo, más aún cuando el nombre de Louis-Ferdinand Céline (nom de plume de Louis Ferdinand Auguste Destouches, 1894-1961) asoma tras él.

A Céline se le atribuyen igualmente un honor y un horror, merecidos ambos (pueden parecer incompatibles, contradictorios, pero tal vez no lo son). El honor tiene que ver con el aliento y la prosa de Viaje al fin de la noche. El horror, igualmente, con el aliento y la prosa, esta vez de Bagatelas para una masacre. Otras obras suyas alimentan también el honor y el horror.

Céline es un maldito entre los malditos. fiel a la tradition des maudits.

[Es una tradición que, como tal, invita a tomar posiciones respecto a la relación del autor con su obra; ante el extremo que confunde ambos polos, frente al que los diferencia. Sainte-Beuve frente a Proust (o Proust: Contra Sainte-Beuve). No se trata de un debate insoslayable, en mi opinión, desde el momento en que contamos con obras de referencia, clásicas y no tanto, que son puramente anónimas, o de autoría incierta y hasta errónea.]

Jean Dufaux es el guionista de Perro de Dios, un cómic dibujado por Jacques Terpant que vio la luz en París en 2017 y ahora ha sido editado aquí. El álbum lo cierra una cita de Drieu La Rochelle que parece haber inspirado a Dufaux:
"Céline tiene algo de religioso. (...) En la Edad Media habría sido dominicano, perro de Dios."
Hay un ingenioso juego de palabras aquí: los domini canis son los perros del señor. Aunque yo no termino de ver a Céline ubicado en la orden dominicana (o de los predicadores, los dominicos), pero sí como un miembro de la Secta del Perro, la de Diógenes y los cínicos (del griego kyón, kynós = perro). En cualquier caso, Jean Dufaux escribe una historia centrada en Céline y en tres momentos de su vida. Y da la sensación de que el autor, con su guion, toma partido a favor de la restitución de Céline intentando mostrar el rostro humano del escritor de Voyage au bout de la nuit (1932), lejos de la imagen de monstruo antisemita inspirada por sus Bagatelles pour un massacre (1937).

El arte de Jacques Terpant, de carácter realista, cuasi fotográfico, recoge la atmósfera de los tres momentos de la vida de Céline seleccionados por Dufaux y los diferencia sobre todo cromáticamente. Fue leyendo y contemplando este cómic, Perro de Dios, cuando en la página 56 una viñeta de Terpant me desveló la conexión entre el escritor de Viaje al fin de la noche y el historietista Jacques Tardi. La viñeta es esta:


La conexión tiene que ver en principio con el antibelicismo de Tardi, ilustrado en especial con sus composiciones basadas en la primera guerra mundial, y la reducción al absurdo de la misma guerra llevada a cabo por Céline en su novela Viaje al fin de la noche, que arranca también con la Gran Guerra.

Pero la conexión va más allá. Una cierta fascinación de Tardi por Céline se evidencia al comprobar que el dibujante ha ilustrado al menos tres obras del escritor: Voyage au bout de la nuit (2006), Casse-pipe (2007) y Mort à Crédit (2008).

Y es por todo esto, en fin, por lo que he titulado esta entrada así: "De Céline a Tardi y al revés, de Tardi a Céline". Dos tremendos individualistas, si bien hay que reconocer que mientras en el caso de Tardi el individuo es colectivo, Céline está más cerca de los cínicos, conocidos como los integrantes de la Secta del Perro. Sin necesidad de Dios.


Por cierto, el último tebeo antibelicista de Jacques Tardi, a propósito otra vez de la I GM, no tiene desperdicio. Se titula El último asalto (Le dernier assaut, 2016) y contiene propina: un disco con letras de Dominique Grange, pareja de Tardi, y música del grupo Accordzéâm. Tardi culmina su deconstrucción de la masacre bélica, centrada en La guerra de las trincheras. Cuando apareció este álbum aquí el año pasado me pareció a priori más de lo mismo. Un error por mi parte. Perro de Dios me ha llevado a El último asalto y a leer esta obra de Tardi que ojalá fuese, como el título indica, un último asalto a la barbarie que suponen todas las guerras. Muy bueno el desmantelamiento que efectúa desvelando las razones económicas de los poderosos que alimentan la guerra. Y una buena ocasión para releer Viaje al fin de la noche, de Céline.