Salud y tebeos

Salud y tebeos
Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
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lunes, 26 de diciembre de 2016

Gran Hotel Abismo - Arte, insurrección



Gran Hotel Abismo no es el nombre de la pensión infinita que Calpurnio concibe en Mundo Plasma. De hecho, poco o nada tiene que ver el nuevo tebeo del creador de Cuttlas con este otro también reciente de Marcos Prior y David Rubín cuyo título, tal y como se indica en una cita al comienzo del libro, es una poderosa metáfora de origen intelectual. Bueno, de origen intelectual pero de significado y alcance netamente político:
"[Lukács] decía: 'Adorno, como los pesimistas supuestamente de izquierdas, viven en el gran hotel abismo'. Es decir, un abismo que resulta que es un gran hotel, en el que a uno le dan todo servido y con lujo." Manuel Sacristán, Seis conferencias.
De igual modo, el "Aviso importante" que los autores incluyen en la página de créditos inicial de Gran Hotel Abismo advierte al lector de la finalidad política de esta obra.

Pero le elección de una metáfora como título y guía de la narración, junto al hecho obvio de que el vehículo de la misma es un medio artístico -el cómic-, supone que GHA no es un mero tratado político (por más que pueda estar orientado hacia la acción política). El planteamiento político de Gran Hotel Abismo no se agota en la linealidad que hoy por hoy predomina en los discursos de esa índole. Más bien al contrario, la presentación de la historia que cuentan Prior y Rubín está trufada por una reflexión de calado acerca de las concomitancias entre la Política y el Arte. En concreto, Th. A. Wiesenground, uno de los personajes que aparecen en el cómic, se refiere a la utilidad del Arte como consuelo para el ateo y esperanza para el revolucionario. Y un libro de renombre del tal Wiesenground es nada menos que "No nos representan. Tratado de Arte y Política en tiempos convulsos".

Óleo de Augusto Marín


En principio, el reparto de papeles entre Marcos Prior y David Rubín en la elaboración de Gran Hotel Abismo es claro: Prior en el guion y Rubín en los lápices, tinta y color. Solo que, en el capítulo de extras de GHA, descubrimos que el trabajo de ambos autores no está tan compartimentado; algo que empieza a ser corriente en tebeos actuales hechos en colaboración.

A mí este cómic me ha traído a la mente La insurrección que viene (L'insurrection qui vient), un manifiesto redactado y firmado por cierto "Comité invisible" y traducido y publicado aquí en 2009. Se trata de una exposición militante que reúne a Rimbaud con la tradición anarquista heredera de La Commune y con un análisis del poder capitalista postindrustrial , todo ello puesto en forma para una escritura política por lo menos vibrante.



Pero también, en cuanto cómic, son llamativos en GHA ciertos elementos del tebeo superheroico (la figura de El Animador, p. e.) y sobre todo de Frank Miller (TDK300), entre otras reminiscencias (Tyler Durden). Anteriores historietas de Marcos Prior: "El experimento Nueva York" y de David Rubín: "La demolición", publicadas ambas en la antología de novela gráfica Panorama (2013), prefiguran de algún  modo este Gran Hotel Abismo. Por decirlo así, este último trabajo se encuentra en las líneas respectivas de sus autores.


Igual que hay, en fin, un arte que adormece, hay también un arte que despierta. El propósito de Prior y Rubín se inscribe en el segundo. Apela a la transformación de la sociedad. Nadie sabe. después de todo, lo que nos reserva el porvenir.


jueves, 11 de febrero de 2016

La liberación de los géneros. Enjambre

(El desaguisado de la 43ª edición del FIBD de Angulema respecto a la ausencia de mujeres en la lista original de treinta autores nominados para el Gran Premio es el síntoma reciente de una desconsideración general instalada también en el mundo del cómic.)

Lo de la liberación de los géneros se puede entender de dos formas: en sentido filosófico (teórico-práctico) y en sentido artístico (poético-productivo). Ambas formas encuentran en el cómic contemporáneo un ámbito de aplicación. Y lo hacen de manera convergente, siendo esta convergencia una de las marcas distintivas de la nueva narrativa gráfica. Además, en la plasmación en cómic de estos dos sentidos de la liberación de los géneros es determinante el papel desempeñado por historietistas que son mujeres.

1.- Como propuesta filosófica, 'la liberación de los géneros' apela a la realización de sujetos emancipados, libres de coerciones como son las identitarias de género: masculino, femenino et al (hetero-, homo-, bi-, trans-, inter-, ...) cuando son utilizadas como medio o bien son impuestas. Sujetos emancipados serían entonces aquellos que se liberasen de estas imposiciones identitarias. Es la liberación de la mujer, por ejemplo, entendida como un liberarse del "ser mujer" ("ser femenina") establecido como predicado esencial o como impostura.

En el cómic actual, las historietas y novelas gráficas de Alison Bechdel pueden ser leídas en clave de este sentido de la liberación de los géneros. La perspectiva qeer (o queer) que al final muestra la serie de Bechdel Unas bollos de cuidado ilustra esa actitud. Si fuere preciso, habría un único género humano carente de connotaciones esencialistas. Un género, por así llamarlo, cuya condición de posibilidad pasaría por el reconocimiento de las singularidades efectivas en términos inclusivos de humanidad compartida. Pero en cualquier caso, lo que anda y late por ahí no son los géneros. 

También el cómic colectivo Todas putas. Los cuentos gráficos apunta a esa liberación. En este caso hay quince autoras que ilustran quince relatos homónimos de Hernán Migoya. Es interesante señalar que son quince mujeres a favor de un libro, Todas putas, descalificado en su momento por la colonia de los biempensantes en nombre del respeto a "la mujer". No se dieron cuenta, acaso, de que en el libro de Migoya -y por ende en los cuentos gráficos de sus ilustradoras- se muestra de plano el rechazo del concepto "ser mujer" en cuanto cosificado, alienante y objeto de manipulación e intercambio.


2.- 'La liberación de los géneros' aplicada a las artes, especialmente a las narrativas, se refiere a otra cosa. Tiene que ver con una superación de la dicotomía entre "literatura" y "literatura de género", esto es, con la posibilidad de realizar productos no necesariamente adscritos a un género determinado (policíaco, bélico, western, fantasía heroica, ciencia ficción, misterio).

En cuanto al cómic, esta liberación del corsé de los géneros alude a lo que en Francia se caracterizó  a finales de los setenta pasados como "la irrupción salvaje del cómic en la literatura" (Mougin) y en EE UU como "graphic novel", incluidos el costumbrismo y la autoexpresión.

No se me escapa que esa separación entre cómic literario y cómic de género es muy problemática. Tanto como pueda serlo la distinción entre película de género y película de cine. Tales distingos suenan artificiosos. Es mejor asumir que puede haber literatura y cómic (y cine) tanto en los géneros como más allá de ellos.


Enjambre (2014) es una antología, catálogo o álbum colectivo de autoras de cómic. Contiene dieciocho historietas -algunas en colaboración- más un prólogo de Ana Miralles y un epílogo de Marika Vila. Veinticuatro mujeres en total participan en este volumen. De las veinticuatro, cinco de ellas colaboraron también en Todas putas. Los cuentos gráficos. Se trata de Ana Galvañ. Carla Berrocal, María Herreros, Mamen Moreu y Elisa McCausland, esta última como escritora del epílogo de la ilustración colectiva de Todas putas y autora del texto de uno de los relatos de Enjambre. La presencia en ambos títulos de estas cinco autoras refuerza la tesis que afirma la convergencia de los dos sentidos de 'la liberación de los géneros'. 

Por otro lado, Enjambre recuerda a Panorama, la otra antología de cómic español reciente con características similares. La diferencia estriba en que Panorama recoge una muestra de veintiocho autores de los cuales solamente dos son mujeres: Clara-Tanit Arqué y Mireia Pérez. Y una de estas dos, Clara-Tanit Arqué, repite por cierto en Enjambre. (De la historieta a cuatro manos realizada por Mireia Pérez y Max incluida en Supercómic hablaremos en otra ocasión.) En lo que más coinciden Panorama y Enjambre es en lo que el subtítulo del primero indica: La novela gráfica española hoy. Es una constatación: la llamada novela gráfica se presenta como una liberación de las ataduras de los géneros.

En el prólogo de Enjambre, titulado "Zumbido", Ana Miralles (historietista decana) muestra algo así como una esperanza desesperanzada en que algún día se deje de adscribir a las autoras de tebeo bajo el rótulo "cómic femenino". Y remarca la validez de las artistas para acometer cualquier género. Destacaré este párrafo de Miralles:
"No hay que desestimar el poder del cómic para impulsar el conocimiento. El dibujo es un lenguaje universal lleno de matices que también nos habla elocuentemente de la personalidad del dibujante. El lector establece un diálogo con el autor, que nos ofrece lo mejor que sabe hacer. A un dibujo se le ve palpitar, deseando contar y colonizar, como un enjambre."
Está claro que el cómic es un medio con finalidades diversas. Sirve para entretener, desde luego. Pero también de un modo u otro ilustra cuando va más allá de lo representado. Y lo hace más por la vía del mostrar que por la del decir, ya que su modo específico es ese, el de la representación.

Enjambre es un libro que ilustra sobre la liberación de los géneros. En uno y otro sentido.


martes, 24 de noviembre de 2015

Cómics sensacionales... Sin adjetivos superfluos

Cuando un texto con pretensión de informar tira de adjetivos calificativos que obvian el empleo de otras frases, no hay por qué sospechar que ese abuso de los adjetivos enmascara carencias cognoscitivas del escritor. Como en todo, esto es una cuestión de medida. Y un uso medido de los adjetivos entraña también su mérito.

Es más pacífico convenir que lo que se expresa a menudo a través de los calificativos es la propia subjetividad del autor, de manera que en los textos muy adjetivados el significado emotivo predomina sobre la información.

No es preciso, con todo, recurrir a los calificativos para expresar contenidos subjetivos. El lenguaje verbal está sobrado de recursos sintácticos y semánticos que permiten construir oraciones sin límite, incluidas las que tienen referencia objetiva, las autorreferenciales y las referidas al sujeto que habla o escribe.


En el libro Cómics sensacionales, Santiago García no abusa para nada de los adjetivos, pese al que figura en el título. Más bien al contrario. En sus páginas el autor ofrece datos, información sobre el entorno de los cómics, a la vez que expresa anécdotas y detalles de sí mismo al hablar de sus tebeos preferidos. Es decir, lo que ofrece Cómics sensacionales es una equilibrada conjunción de información objetiva y subjetiva encadenando enunciados; sin adjetivos superfluos.

El estilo de escritura de Cómics sensacionales certifica que nos encontramos en la era del blog, la de los blocs personales. No en vano Santiago García es el artífice de Mandorla, uno de los blogs de cómics de referencia en nuestro idioma. Pero estamos también ante un libro "de autor". No solo es que Santiago García sea el responsable del ensayo La novela gráfica, el editor de la compilación de papers de varios autores titulada Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea, el organizador de la antología de historietistas Panorama. La novela gráfica española hoy y el firmante de un buen número de prólogos, artículos y otras aportaciones en este ámbito. Es que además Santiago García es un ya consolidado escritor de guiones de cómics diversos. La lista de tebeos guionizados por él empieza a ser importante. Y el éxito fulminante del galardonado Las Meninas, dibujado por Javier Olivares y escrito por nuestro autor, es el mejor botón de muestra de la valía de Santiago García como guionista.

García parece encontrarse en un momento dulce de su carrera. Así lo da él a entender en esa especie de canon particular de la historieta que viene a ser Cómics sensacionales. Nos afirma el autor que toda su vida ha estado dedicada a los tebeos; primero como lector e incipiente creador, después como traductor y luego como guionista, si bien cada fase nueva conserva las anteriores. La ocupación le va dando frutos, aunque el sabrá de sus esfuerzos (el entusiasmo no basta y los libros no se escriben solos). Siempre es una suerte notar que la cosa funciona.

Respecto a la distinción que Santiago García perfila entre neófitos, aficionados y profesionales en el mundo del cómic, yo le diría que todos amanecemos diariamente siendo neófitos en todos los mundos.

El equilibrio que muestra Santiago García en sus comentarios (si bien se nota un poco su circunstancia biográfica en favor de ciertos tebeos de superhéroes), esto es, la ecuanimidad a la hora de valorar los tebeos que nos presenta el autor -en la medida en que la propia ecuanimidad sea un valor de por sí en el ejercicio de la crítica-, más allá de que los títulos elegidos coincidan o no con los preferidos por el lector, y en cuanto que los comentarios se centran más en los autores y en su contexto que en los títulos mismos, todo ello, concluyo, nos muestra que el canon particular de Santiago García coincide en muy buena medida con el canon universal de los cómics.






domingo, 1 de noviembre de 2015

Ramón Boldú y 'la guerra de nuestros padres'

Son muchos los cómics que tratan de un modo u otro la experiencia de la guerra vivida por nuestros padres, tanto en su vertiente nacional (la guerra del 36-39) como internacional (la II GM). Los surcos del azar (2013), de Paco Roca, es un buen exponente en la medida en que da noticia de ambas guerras, que fueron dos versiones de la misma.


Pero ahora me quiero referir a aquellos tebeos que recogen la voz del padre del autor, es decir, tebeos que narran vivencias paternas de guerra desde la voz del progenitor, una voz más o menos filtrada por la mediación del hijo, que es quien a la postre realiza el tebeo. Esto es algo así como escribir-dibujar en el nombre del padre. Cuál sea la interpretación del sentido de esta asunción filial es una cuestión abierta. Obviamente, no se trata de contar las batallitas de papá. El asunto es otra cosa.


Supongo que la cosa empezaría con Maus (1977, 1980-1991), de Art Spiegelman. El padre de Spiegelman le cuenta a este su vida sobre todo en un campo de concentración durante la II GM y a la vez el propio Spiegelman se dibuja a sí mismo en tanto que se involucra en la historia.


Más recientemente, Jacques Tardi le da voz a su padre en Yo, René Tardi Prisionero de guerra en Stalag IIB (2012, 2014). Aquí la fuente del relato paterno no es oral, sino escrita. Y narra también la experiencia en un campo de prisioneros alemán durante la II GM, seguida por la posterior vuelta a casa del prisionero ya liberado. También Jaques Tardi se representa a sí mismo en las páginas de la historia de su padre, a modo de avatar que actualiza el relato.


En cuanto a la guerra española del 36, preludio de la mundial, Miguel Gallardo ilustró una narración de su padre en Un largo silencio (1997). Gallardo fue un adelantado en nuestro país (como lo sería después con María y yo pero en otro respecto) a la hora de exponer gráficamente la experiencia de su padre en la época del fascismo. Un largo silencio es un libro a caballo entre la literatura y el cómic. Abrió, como digo, camino.


La propuesta de Gallardo guarda relación con El arte de volar (2009), de Antonio Altarriba y Kim. Aquí el relato de la figura paterna -el padre de Altarriba- está más pormenorizado, abarca mayor duración. La voz del protagonista se compagina con la voz del narrador...


La trilogía iniciada con Un médico novato (2013) y continuada con Atrapado en Belchite (2015), de Sento Llobell, es la puesta en viñetas de No se fusila en domingo, el libro de memorias del suegro de Sento, centrado también en la vivencia de la guerra española del 36. En este caso, el cómic expone los hechos como en tercera persona, despojados de la voz de su protagonista, aunque es más que reconocible esa voz.


La vida es un tango y te piso bailando (2015), de Ramón Boldú (n. 1951), se suma también a esta lista de cómics que tocan la experiencia de la guerra vivida por el padre del realizador del tebeo. El libro refiere también otros temas a la manera habitual de Boldú, esto es, medio en serio, medio en broma. Con todo, Boldú es un autor de los que no dan puntada sin hilo, aunque a veces pueda despistar por su desenfado al lector. Nos lo pasamos pipa leyendo a Boldú y este será un cachondo completo, pero eso no le quita seriedad ni rigor a lo suyo.

Biografía del padre y autobiografía del hijo se combinan en La vida es un tango y te piso bailando. A Boldú se le considera un adelantado en nuestro país en el género secuencial autobiográfico. En 1995 publicó el libro Bohemio pero abstemio (colección de historietas aparecidas en El Víbora a comienzos de los años noventa) y en 1998 Memorias de un hombre de segunda mano. Ambos títulos fueron "remasterizados" por el autor y publicados en 2009 en un único volumen. Se trata de una crónica viva de los años del postfranquismo desde una óptica que aúna lo personal (de Boldú) con el momento histórico. Densa, pero muy divertida. En 2008 salió El arte de criar malvas. En 2010, Sexo, amor y pistachos. La antología Panorama. La novela gráfica española hoy (2013) recogió de Boldú la historieta "Los guionistas nunca ligan". Y ahora, en 2015, aparece La vida es un tango... Todo esto, por lo que a la autobiografía de este autor se refiere. 

Boldú es un historietista informado y formado. Se le percibe en contacto con el underground (americano y europeo), con el humor gráfico a lo Hara Kiri ("Dedicado a mis maestros Wolinski y Cabú", leemos en el frontispicio de La vida es un tango), con el Jean Giraud de La Desviación (más cercano a este en el costumbrismo familiar que a Andrea Pazienza), con lo que se ha ido produciendo en el medio aquí y allá (hasta una página en homenaje al Little Nemo de McCay encontramos en El arte de criar malvas).

A propósito del asunto que nos ocupa en este post, escribe Boldú en una viñeta de la p. 27 de Bohemio pero abstemio. Memorias de un hombre de segunda mano (2009):
"En la pág. anterior quise emular a Art Spiegelman, el dibujante de cómics que se ha hecho rico y famoso con su libro "Maus", en el que su padre le cuenta las aventuras que pasó en los campos de concentración. Pero tuve que dejarlo porque mi padre, en lugar de ser judío como el padre de Spiegelman, es catalán de Lérida."
La emulación de Spiegelman la llevará a cabo Boldú, claro que a su manera, precisamente en La vida es un tango.


Boldú aborda en La vida es un tango esta materia de 'La guerra de nuestros padres' de un modo que está en perfecta consonancia con el resto de su producción anterior. Es la actitud underground la que trasparece de nuevo; un underground vitalista y festivo, lúdico, de inspiración crumbiana, instalado en el tiempo, que usa la autoexpresión a través de viñetas, que va más allá de la mera representación de las obsesiones, que conecta con anhelos -reprimidos u olvidados o no- del lector, que utiliza la risa como catarsis...

En concreto, pese a un cierto aparente desorden en la exposición narrativa, La vida es un tango finaliza -y se inicia- con una propuesta a manera de superación de los desastres de la guerra. Un juego de mesa. "El tango libre". Una especie de ajedrez sin violencia -donde no se mata- y sin rey. Con su tablero, sus fichas y reglas (incluido todo ello en el cómic). Un ajedrez del amor.

Puede parecer naíf la propuesta de Boldú, pero en todo caso lo sería tanto como ingenuas pudieran haber sido las consignas de 'La imaginación al poder', 'El verano del amor' o 'La revolución de las flores californianas'.

Y es que, a mi modo de ver, en el salto cuántico que aportó a la historia de la humanidad la generación de los nacidos después de (o durante) la Guerra del 36-II GM, influyó la locura de un mundo atenazado por la violencia institucionalizada después de la guerra.

Esto es: El giro existencial (contracultural y postexistencialista) que estalló en los años sesenta del siglo pasado podría haber nacido, en parte, como respuesta ante una tensión bélica que se había institucionalizado. En concreto, la de la guerra fría. Más el franquismo aquí. Sería como si los miembros más lúcidos de las primeras generaciones nacidas en la postguerra se hubiesen dicho a sí mismos: "Ya que somos impotentes para desarmar al poder o para desactivar su locura, pasemos de todo y mantengamos los ojos abiertos. El goce es un arma cargada de futuro".


Esta habría sido la postura de R. Crumb. Lo da a entender el sentido de su carrera. Y lo dan también a entender unas palabras que escribió a su amigo Marty Pahls en una carta de 1962, recogida en el epistolario titulado Tus ganas de vivir me horrorizan. En efecto, refiriéndose a lo que él denomina "la Bomba" (bomba de hidrógeno, bomba atómica), escribió Crumb:
Como dije en Ohio, creo que simplemente me he vuelto insensible al tema de la Bomba... Solía preocuparme por ello hasta ponerme enfermo cuando tenía once, doce, trece años... pero poco a poco dejas de preocuparte por algo sobre lo que no puedes hacer nada al respecto, y que no me está causando ningún daño, así que me preocuparé sobre ello cuando suceda si es que sucede.
Como dije en otro post [aquí], se me ocurre que las flores sesenteras de Berkeley fueron una liberación psicológica -y vital, por supuesto- de unos jóvenes ya hartos del horror, el horror.


La obra de Ramón Boldú encaja en este planteamiento.

Tras el relato de unos hechos -entre otros- que acontecieron en la guerra de nuestros padres, La vida es un tango y te piso bailando culmina con la propuesta lúdica de Boldú. Es una salida coherente y valiosa. Nunca se sabe lo que podrá ocurrir.


Como dije antes, Boldú no da puntada sin hilo.