Salud y tebeos

Salud y tebeos
Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)

martes, 16 de junio de 2026

¿Fatiga del siglo XX?


Me parece que fue  Bertrand Russell quien afirmó que los siglos XIX y XX suponen una anomalía respecto a la “normalidad” representada por los siglos anteriores. Es una idea que me ha sobrevenido al terminar el cómic que Ken Krimstein publicó en 2024, recientemente traducido y editado en español  con el título Einstein en el país de Kafka (2026). La anomalía referida por Russell sería en todo caso heredera de la Ilustración. Yo prefiero calificarla como fruto de la emancipación, la difícil emancipación del género humano (de los individuos que lo componen), con todos los riesgos negativos que ello conlleva, incluidos el nazifascismo ―con las terribles guerras que provocó― y el fantasma de la locura, pero también los positivos derivados de los valores republicanos. 

Albert Einstein se instaló durante dieciséis meses (entre abril de 1911 y julio de 1912) en Praga. Allí coincidió en al menos una ocasión (el 24 de mayo de 1911, en la rebotica de Berta Fanta) con Franz Kafka. No se sabe de qué hablaron exactamente, pero sí es conocido el hecho de que tanto Einstein como Kafka son dos adalides de la modernidad que reporesenta el siglo XX respecto a las concepciones tradicionales de la cultura y del mundo en definitiva. 


Con estos mimbres, más el añadido del decimonónico Lewis Carroll (pseudónimo de Charles L. Dodgson), Ken Krimstein compone un tebeo singular. Según se va popularizando este encuentro entre Kafka y Einstein se van produciendo obras (de teatro, ensayos, cómics, de filosofía...) que toman como referente la coincidencia entre estas dos personalidades del siglo pasado que revolucionaron, literalmente, nuestra cosmovisión. 

El título de esta entrada, ¿Fatiga del siglo XX?, hace alusión a un fenómeno inquietante desde el punto de vista político y social. La desconexión producida entre el conocimiento acumulado en los últimos siglos y los intereses de "el votante medio" ―sea esto lo que signifique― amenaza con un retroceso de tintes democráticamente totalitarios. Yo prefiero, de nuevo, apostar por la libre emancipación que sintoniza con los hallazgos culturales y científicos obtenidos a partir de la Ilustración. Nunca me ha gustado pontificar o que lo parezca, pero creo que es mejor establecer una nueva síntesis que nos resitúe sin necesidad de volver a las dependencias impuestas ahora con rostro mediático. 


Son tiempos extraños. pero ¿cuál no lo ha sido? Y el cómic de Krimstein, muy bueno. 


lunes, 11 de mayo de 2026

Superman


Para un joven lector de comic books de superhéroes, normalmente varón, los modelos estupendos proyectables en la vida cotidiana eran Superman en chico y Wonder Woman en chica. Asaf Hanuka se ríe de sí mismo al respecto. En una entrada anterior reproduzco una imagen de este historietista referida a Wonder Woman. Ahora hago lo mismo con otra sobre Superman. 


viernes, 17 de abril de 2026

De cómo el "gran" arte aparece en los tebeos



O al menos así me lo ha parecido a mí al leer Eva Medusa, de Ana Miralles y Antonio Segura. Concretamente, se trata de una viñeta que aparece en la página 126 de su reciente recopilación integral, La imagen con texto forma parte del tercer álbum de la serie, titulado "Yo, el amor...". 






jueves, 16 de abril de 2026

jueves, 5 de marzo de 2026

La séptima función del lenguaje


El acto de la creación es lingüístico. Se lleva a cabo mediante lo que el británico J. L. Austin denominó emisiones realizativas, las cuales dan lugar a la función performativa del lenguaje.  El estadounidense J. Searle continuó la labor de Austin, pero el denominado giro lingüístico (R. Rorty) no se limitó a la filosofía analítica de corte anglosajón, sino que se manifestó también en la filosofía continental europea, mediante la semiología del italiano Umberto Eco y la labor de los estructuralistas y postestructuralistas franceses (R. Barthes, M. Foucault y compañía). Probablemente, el nexo de unión entre los planteamientos analíticos y continentales del giro lingüístico lo facilitó R. Jakobson, nacido en Moscú a finales del siglo XIX e instalado en EE. UU. en la década de los años 1940. 

Lo que resulta sorprendente es que este contenido de la más pura filosofía del lenguaje sirva como sustento de una novela de Laurent Binet titulada La séptima función del lenguaje (2015). Pero es más llamativo aún que esa misma novela haya sido adaptada al lenguaje gráfico mediante un cómic de igual título, La séptima función del lenguaje, realizado por Xavier Bétaucourt en el guion con dibujo de Olivier Perret, publicado en francés en 2022 y en nuestro idioma en 2026. 


Obviamente, la traslación de un asunto tan abstruso al lenguaje de las artes narrativas (que por cierto son artes que disuelven la barrera establecida entre las alta y baja culturas) se ejecuta mediante una trama policial o detectivesca en la que se suceden los crímenes, persecuciones, sospechas, huidas, etcétera, con la dosis adecuada de morbo sexual y político. 


No deja de ser curioso tampoco que en el proceso de búsqueda de la séptima función del lenguaje aparezcan representadas, en el cómic, las otras seis funciones descritas por Jakobson. La función metalingüística la visualizan Bétaucourt y Perret representándose ellos mismos y hablando entre sí en el cómic en cuestión. El resto de funciones quedan al albur de su descubrimiento por parte del paciente lector (no se trata, en ningún caso, de un tebeo soportable por lectores impacientes (la ciencia tiene dos madres: paciencia y experiencia). 

Dejo para otra ocasión el comentario acerca de que el acto de creación a través del lenguaje es también un fenómeno religioso: "En el principio era el Verbo, y el Verbo se hizo Carne", no solo limitado al cristianismo, sino al menos en lo que se refiere a las tres religiones del Libro. 


lunes, 2 de marzo de 2026

La comedia y el cómic (El nombre de la rosa)

 


Leyendo la versión en cómic que Milo Manara ha realizado de la ya clásica novela de Umberto Eco El nombre de la rosa (novela que en cierto modo nació ya clásica), y a partir de la conjetura en que se basó el ensayista y estudioso italiano para elaborar su trama, me ha dado por pensar lo siguiente. 

La conjetura en la que se inspiró Umberto Eco es bien conocida. De los libros que se conservan de Aristóteles, uno de ellos, la Poética, trata acerca de la tragedia. Se supone, así lo sugiere el mismo filósofo, que un segundo volumen de ese mismo libro trataría acerca de la comedia. Pero el caso es que o bien no sabemos si Aristóteles llegó a escribir ese segundo volumen, o bien, si es que lo escribió, se perdió en la Edad Media. Eco adopta para construir su trama la segunda parte de la hipótesis: el filósofo sí escribió un libro sobre la comedia, pero solo se conservó un ejemplar en la biblioteca de una abadía medieval... que termina ardiendo por completo en la novela (arden el libro, la biblioteca y la abadía entera). 


El nombre de la rosa fue llevada al cine mediante una película homónima dirigida por Jean-Jacques Annaud y estrenada en 1986. Pero ha sido la versión en cómic de Manara lo que me ha hecho pensar en la propia palabra 'cómic' y en los orígenes de este medio que nació en estrecha relación con la 'comedia'. 


La seriedad que ha invadido en buena medida el cómic ―sobre todo a partir de la irrupción del formato novela gráfica―, junto a la progresiva extensión de los estudios más o menos académicos sobre cómic no deben hacernos olvidar cuáles fueron los orígenes de un medio que conserva la comedia en el significante que lo nombra. Es una seriedad que se halla presente en la versión que Milo Manara realiza de El nombre de la rosa, salvo que encontremos el sentido del humor que Umberto Eco supo imprimir a su conocida novela.