Salud y tebeos

Salud y tebeos
Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
Mostrando entradas con la etiqueta Pere Joan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pere Joan. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de julio de 2016

Dos grandes novelas en dos grandes páginas

Increíble, pero cierto.

1) Madame Bovary, de Gustave Flaubert, resumida en una sola página de BD por Yves Chaland.
 

 

                        [Fuente: http://www.actuabd.com/Angouleme-2011-Parodies-La-bande ]

2) En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, en versión de Pere Joan.


[Fuente: http://fernandezmallo.megustaleer.com/2011/04/13/novela-grafica-de-nocilla-experience-en-el-salon-de-comic-de-barcelona/ ]


viernes, 11 de septiembre de 2015

Nocilla Experience y la Narrativa Transpoética

Si hay amor en los tiempos del cólera, cómo no va a haber literatura en la era de la información. 







Algo así como una consagración vino a ser la fusión conseguida entre el arte de Pere Joan y la literatura de Agustín Fernández Mallo. En efecto, con Nocilla Experience. La novela gráfica (2011) se consagró la indistinción entre cómic y literatura al dibujar en paralelo el mallorquín Pere Joan una novela agráfica previa del gallego Fernández Mallo, titulada igualmente Nocilla Exprés (2008).

Las condiciones de posibilidad de esta fusión estaban dadas de antemano. Por un lado, el Proyecto Nocilla de Agustín Fernández Mallo (n. 1967) -la trilogía formada por Nocilla Dream, Nocilla Experience y Nocilla Lab- constituye una muestra de lo que es o puede (¿o debe?) ser una literatura a la altura de nuestro tiempo, en la sociedad mediática. Por otro lado, el cómic, tal y como ha sido siempre entendido y practicado por Pere Joan (n. 1956), es un medio conectado indisolublemente con la modernidad, esa especie de presente evanescente que el pop simboliza cuando es genuino y se trasciende a sí mismo.

Ya parece inevitable emplear la categoría 'afterpop', difundida por Eloy Fernández Porta, para designar esta literatura que exhibe el Proyecto Nocilla. Pero es el mismo Fernández Mallo quien apunta en el cuerpo de Nocilla Experience otra expresión: 'narrativa transpoética', a manera de pista para referir su proyecto. A propósito de un personaje de su novela, escribe Fernández Mallo en el cap. 36 de NE (y reescribe después Pere Joan en la pág. 62 de su cómic):
"...practicaba con furor una tendencia estética denominada por él mismo narrativa transpoética, consistente en crear artefactos híbridos entre la ciencia y lo que tradicionalmente llamamos literatura."
Muchas más implicaciones y sugerencias caracterizan este tipo de "literatura Nocilla" (la presencia de Cortázar -y no solo por remisión- en su seno, p. e.). Para lo que ahora nos ocupa, basta con señalar el carácter de artefacto híbrido que es también específico de los cómics. Además, el lector de las novelas de Fernández Mallo se encontrará con una literatura tremendamente visual, pese al aire científico de algunos fragmentos. Casi se podría decir que este escritor realiza en sus obras una suerte de cómics previos a su puesta en imágenes (cómics avant l'image, por así decir).


Miscelánea de textos, miscelánea de viñetas. No sería del todo fantástico aventurar que en una sociedad à la Bradbury-Truffaut (Fahrenheit 451), donde el papel ya no fuera el soporte de la literatura, las novelas estarían escritas al estilo Nocilla y dibujadas al modo que Pere Joan prefigura.

Solo que, respecto al futuro, prevalece la incertidumbre.


lunes, 3 de agosto de 2015

Max. Tebeo + Ilustración = Gráfica Radiante


La aparición de nuevos libros de Max (nombre de guerra de Francesc Capdevila Gisbert), aunque sean compilaciones, proporciona placer. Además, es un motivo o excusa para reconsiderar el conjunto de la obra del autor catalán (afincado en Mallorca).

El formato libro ofrece unicidad a una serie previamente divulgada. Y con ello, diferentes experiencias de lectura de esa serie se presentan a los ojos del lectoespectador (adopto la propuesta terminológica de Manuel Barrero) al ser este, el que lee y contempla la compilación, quien descubre asociaciones y matices inesperados que aportan mayor significación a las partes de ese todo y hasta al mismo todo. Esto es lo que ocurre con ¡Oh diabólica ficción!, una recopilación de tiras de Max cuyo grueso -que da título al libro- fue publicado quincenalmente en El País Semanal entre octubre de 2013 y marzo de 2015. Otros materiales completan el libro, unos de ellos inéditos, otros previos y otros expresos ad hoc. Algo parecido ocurría con Paseo astral, un cómic stricto sensu anterior de Max, cuyas planchas fueron un encargo de El País para ser expuestas en ARCO 2013. 


Lo mismo sucede con Cien sillones y pico, una recopilación de ilustraciones realizadas por Max entre enero de 2008 y septiembre de 2014 para la sección 'Sillón de orejas' de Babelia. De los 349 dibujos realizados por Max al efecto, esta compilación también publicada recién selecciona y reúne "ciento y pico" de tales dibujos. El formato de libro, de nuevo, presenta una cierta unidad conceptual y formal que permite al espectador descubrir conexiones entre las imágenes y avanzar entre tránsitos significativos. Algo parecido, igualmente, ocurría con Espiasueños (2003), una recopilación de ilustraciones de Max que abarca los años 1973-2003. 

Da juego la ocasión de estas dos novedades editoriales (¡Oh diabólica ficción! y Cien sillones y pico) para referir, entre otras posibles disquisiciones, esa doble faceta presente en la obra de Max: la del autor de historieta y la del ilustrador. El quid de la cuestión, en concreto, estriba en si estamos ante un autor de tebeos que se gana a menudo la vida en el ámbito de la ilustración; si, por el contrario, Max es un ilustrador al que le da en ocasiones por realizar historieta; o si, finalmente, el tebeo y la ilustración son, en el caso de Max, dos hermanos siameses con una sola cabeza y manos, las del autor en cuestión.

Lo destacable, en mi opinión, es que estas tres opciones no son excluyentes, sino complementarias. Son las tres verdaderas. Si bien yo entiendo que en la médula de Max prevalece el tebeo. Es algo evidente en sus ilustraciones.


Y es algo evidente, también, en cada una de sus páginas de viñetas.


Desde luego, el "Continuará" -la obra realizada por entregas- es un rasgo quizá suficiente, pero no necesario para conferir a un trabajo gráfico, con texto o sin él, el carácter de historieta o tebeo. Es una forma tradicional de concebir y realizar la labor del autor de cómic, debido sin duda a factores externos tales como las condiciones de edición y publicación, La irrupción de la actual novela gráfica ha modificado esas condiciones, pero no ha eliminado el tebeo realizado a base de "Continuará". El hecho de que las dos novedades de Max sean compilaciones de entregas anteriores refuerza la tesis de que la historieta se encuentra en la mandorla de este autor. 

Esta condición siamesa que hermana el tebeo y la ilustración bajo un mismo autor la encontramos por ejemplo en Javier Mariscal. Solo que, en este caso, avatares diversos han llevado a Mariscal a desarrollar más su actividad como ilustrador y en el ámbito del diseño. Pero ahí están Los Garriris, esa cumbre del cómic por donde se mire.


De igual modo, Joost Swarte, quien comparte afinidades con Max, presenta esa doble condición siamesa. Aún más relevante para lo que intento mostrar es el caso de Ever Meulen, un ilustrador ente todo que sin embargo ocupa un lugar importante en la historia del cómic en general y de Max en particular.


Hablamos de ilustraciones potentes que transmiten historias, pero también de viñetas secuenciales realizadas mediante dibujos radiantes.


Tomo el adjetivo "radiante" de Pere Joan, quien explica lo que entiende por tal asociado al sustantivo "gráfica" ("gráfica radiante") en el número 12, página 96, de la revista Nosotros Somos Los Muertos. (De hecho, este rótulo, Gráfica Radiante, aparece en la portada de los números 8 al 15 de NSLM, esto es, en la segunda época de la extinta revista.) Escribe Pere Joan como resultado de su explicación de "radiante":
"... Finalmente, nada más apropiado para resumir la actitud de los creadores gráficos que pululan en las páginas de NSLM. Partir desde las raíces del medio Historieta (radicales por tanto), pero dispuestos a sobrepasar sus límites en las direcciones posibles (radiantes). ..."
No estará de más, para culminar, apuntar que, junto a Pere Joan, la otra alma mater de Nosotros Somos Los Muertos fue precisamente Max. La expresión o sintagma Gráfica Radiante condensa el carácter bifronte de la obra de Max (entre otros). Lo dejaremos de momento así.


En realidad, el placer al que aludo al comienzo de este post es más que doble, pues ante los trabajos de Max el lector encuentra un goce estético que suscita una cierta reflexión filosófica expuesta según los cánones del tebeo.

(Continuará.)