Salud y tebeos

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Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
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miércoles, 13 de febrero de 2013

La Gnosis. Jodorowsky. Valenzuela

La gnosis, el esoterismo, la mística sufí, el ocultismo, el zoroastrismo, la cábala y otras tradiciones afines se llevan bien con el cómic. En general, se llevan bien con las historias ilustradas. Respecto al sufismo lo vimos a propósito de Habibi, de Craig Thompson.

El sufismo es al Islam como al cristianismo es la gnosis, los movimientos gnósticos.

En la gnosis subyace una dialéctica o lucha entre dos principios contradictorios: la luz frente a la oscuridad y la tiniebla; el bien frente al mal; lo positivo frente a lo negativo; el caos frente al orden. Es esta la dialéctica que alimenta tantísimos guiones y dibujos no solo de ciencia ficción y de fantasía heroica, sino también de novela gráfica. Si además en esta estructura bivalente se aloja una lógica binaria, como la que da soporte a la cibernética, tenemos terreno abonado para que proliferen productos audiovisuales de entretenimiento y consumo masivo basados en historias argumentales y simbólicas que beben de las aguas de la dialéctica bivalente que comentamos.

Lo que diferencia entre tanta amalgama de esoterías entre unos productos y otros es por analogía lo que diferencia los folletines de Corín Tellado o las novelitas de tiro tenso de Marcial Lafuente Estefanía de la literatura.


No es extraño que Alejandro Jodorowsky (n. 1929) haya desarrollado una importante carrera como autor y guionista de cómics. Parece ser que ha llegado a afirmar que gracias a eso pudo mantener a sus cinco hijos. Me refiero al mismo Jodorowsky que ejerce como chamán, psicomago, poeta, terapeuta, novelista, autor y actor de teatro, ensayista, conferenciante y lo que le ofrezca el merchandising. Tiene en su haber una película que es descrita en ocasiones como siendo la única versión cinematográfica del eneagrama de la personalidad realizada hasta la fecha. Me refiero a La Montaña Sagrada (1973). También es llamativa la presencia de Jodorowsky entre los fundadores del Grupo Pánico. Me tragué un año entero con un calendario que me trajeron los reyes de frases de Jodorowsky, a razón de una diaria. Es suficiente.



17.02.2012

Y hablando de la gnosis y de su pertinencia en la creación de historietas:


El Premio Nacional de Cómic otorgado en 2011 recayó en Plaza Elíptica, del donostiarra Santiago Valenzuela (n. 1971).

En realidad, yo creo que más que una obra en sí, lo que se premió ese año fue una serie singularísima de Valenzuela: "Las aventuras del Capitán Torrezno", de la cual Plaza Elíptica forma el séptimo volumen, si bien en este álbum Torrezno aparece como coronel.

Con estas palabras comienza la primera parte de Plaza Elíptica, titulada precisamente: El Cosmos, la Gnosis, el Logos:

¿Qué forma tiene el mundo nuestro?

El mundo, según enseña la Gnosis es cúbico.



Es este un asunto a desarrollar. 

martes, 2 de octubre de 2012

Blankets, Habibi


Hay en Blankets una implicación personal del autor (es una autobiografía) que no se da en Habibi. Sin embargo, aunque son dos libros formalmente muy diferentes, uno y otro comparten una identidad sustancial concerniente a su "mensaje".

Mientras que en Blankets Craig Thompson se sumerge en el universo cristiano evangélico para acabar superando su rígida estrechez normativa, en Habibi el entorno elegido para el relato es la cultura arábiga impregnada por el Corán, si bien buscando sus puntos en común con la Biblia. Y también en esta obra se da una superación de la rigidez textual de la escritura sagrada.

En ambos casos, lo que prevalece al final es la importancia insustituible de la vida del individuo.


En Blankets leemos acerca de la llegada del Reino de Dios (Lucas 17, 20-21) que este se encuentra dentro de (o entre) nosotros.

En Habibi se nos dice que cuando le preguntaron al Profeta: "¿Cuál es la Gran Jihad?", respondió: "Es la lucha contra uno mismo".

En definitiva, Thompson no abomina de las religiones. Simplemente concluye anhelando que los velos del Paraíso y del Infierno desaparezcan... Y que los seguidores de Dios adoren no con la esperanza de una recompensa ni por miedo al castigo, sino sencillamente por Amor.


Evidentemente, Craig Thompson cree en el valor de los cómics como medio de diálogo intercultural y hasta de transformación individual y social.

lunes, 1 de octubre de 2012

Precios

Decimos que la lectura de libros de literatura gráfica está entre los adultos menos extendida en España que en otros países. Tal vez algo tenga que ver en este dato el hecho de que aquí la afición por los cómics sale más cara.

Por ejemplo. Habibi tiene en la edición española un precio de 39 euros, un tanto excesivo para las economías medias de aquí. Pues bien, el otro día encontré en una librería un par de ejemplares de ese libro a 19,95 euros, es decir, a un precio casi veinte euros más barato. Cogí un ejemplar, lo miré, la portada era igual pero de otro material, el papel era más amarillento, tenía menos gramaje, pesaba menos. Al cabo me di cuenta de un detalle importante. Era una edición en inglés.

Y como tampoco hay excesiva costumbre entre nosotros de visitar bibliotecas públicas...

Parece ser que Amazon y demás están empezando a ofrecer cómics en formato digital para ebooks. Y siempre serán más baratos que la edición impresa, supongo. Solo que donde esté un libro de papel encuadernado...

lunes, 24 de septiembre de 2012

Habibi

La perfección de la página


Habibi, de Craig Thompson (n. 1975), es un libro sorprendente.

Bajo la apariencia de un cuento árabe, mejor dicho, de un cuento de cuentos árabes, el autor nos ofrece una historia tremenda, tan universal como puede serlo la sed insaciable o el anhelo de infinitud.

Solo que a la postre, escondido entre los guarismos, resulta un libro humano, demasiado humano.


Habibi se inicia con las siguientes palabras que dan pie a una extraordinaria sucesión de viñetas:

De la Pluma Divina cayó la primera gota de tinta.
Y a partir de la gota, un río.

La mística del sufismo está pues presente en esta obra desde su mismísimo arranque.

El Libro es la Madre de la Creación. Sus letras son las semillas. Y el Padre es Alá. Hay un fragmento del Noble Corán que afirma:

No cae una sola hoja sin que El no lo sepa, ni hay semilla en la profundidad de la tierra, ni nada húmedo o seco que no esté en un libro claro. (6, 59)

Según este planteamiento, cada letra del Corán es una fuente de vida y de conocimiento. La Cábala de los judíos también relaciona el lenguaje, las palabras, las letras... con el origen del mundo. Y de un modo manifiesto está escrito al comienzo del Evangelio según San Juan: "En el principio era el Verbo".

Hay, pues, en Craig Thompson una voluntad de superación, de trascendencia de las religiones del Libro sacando a la luz los principios que trascienden en esas mismas religiones y son comunes a ellas. Lo vimos con su novela gráfica anterior, Blankets (2003), de la que daremos cuenta más adelante. Más de siete años le ha costado a Thompson culminar Habibi, publicada en 2011.


De momento, nos quedamos con el hecho de que Habibi, palabra cuya traducción viene a ser Mi amado, es una obra de arte.

El grafismo de esta novela es tan meticuloso como las filigranas orientales. Y eso que el autor es un estadounidense de pura cepa. Tal y como veremos cuando comentemos Blankets, su educación fue la del cristianismo fundamentalista.

Hay en Habibi una sabia conjunción del desierto y la ciudad, rascacielos y basura, arena y excrementos, pasado y presente, violencia y piedad, sufrimiento y amor. Y la plenitud que asoma.


 Y bueno, hay también cierta delicadeza en la crítica intercultural.