Salud y tebeos

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Mantened los ojos bien abiertos.
(Winsor McCay)
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viernes, 12 de septiembre de 2014

Parábola del traidor y del héroe

Parece inevitable que cada vez que nos aproximemos a un texto de Oesterheld aparezca la sombra de Borges. La entrevimos al comentar Mort Cinder. Y en el post anterior a este, referido a El sargento Kirk, la sombra de Borges vino a cuento de "El tema del traidor y del héroe", título de un relato del escritor bonaerense incluido en su libro Ficciones (1944).

La influencia de "El tema del traidor y del héroe" en El sargento Kirk se percibe de manera directa en la simple consideración del título borgesiano aplicado a la serie de aventuras de Oesterheld. Y en principio no va más allá. ¿Es Kirk un traidor? ¿Es un héroe? ¿Es ambas cosas? ¿O acaso ninguna, siendo solo humano, demasiado humano?

Pero el guion, por así decir, del cuento de Borges es ajeno a las historietas del sargento Kirk.

Sin embargo, Hugo Pratt -dibujante de la primera época de Kirk- también acusó el impacto de Borges de un modo genérico en su obra. Y en particular, "El tema del traidor y del héroe" tal y como fue concebido en su relato por el escritor de Ficciones, fue versioneado por Pratt en una de las historias cortas más celebradas de la serie protagonizada por Corto Maltés: "Concierto en O' menor para arpa y nitroglicerina", que forma parte del volumen Las Célticas (1971).


No diré que "Concierto para arpa y nitroglicerina" sea una simple ilustración del cuento de Borges, cosa de por sí más que ardua. Lo que hizo Hugo Pratt fue cambiar los personajes y la época de los hechos narrados y simplificar esa historia despojándola del barroquismo formal borgesiano, aunque mantuvo el lugar, el ambiente y el motivo de las acciones en juego: la lucha del pueblo irlandés contra el opresor británico.

Pero, sobre todo, lo que hizo Pratt fue escribir dibujando una muy buena historia similar a la de Borges, sin duda, pero con una poética por completo diferente de la del escritor argentino. Y además, el arte de Pratt deja espacio para la lírica.


La influencia de Borges en Hugo Pratt es patente en múltiples aspectos. Uno de ellos es el cultismo o culturalismo que apuntala el armazón de las narraciones de ambos. Otro es la práctica de la ironía encubierta, así como su interés común por el esoterismo y la cábala, las filosofías neoplatónicas, las geografías fantásticas...

En una ocasión declaró Hugo Pratt:

"Borges enseñó una cosa muy importante: contar mentiras como si fueran verdad. Yo aprendí de él a contar la verdad como si fuera mentira."

viernes, 28 de marzo de 2014

Oesterheld: los estratos de la fruición

Pero que no cunda el pánico. En los guiones de Oesterheld se encuentran aventuras, acción, fantasía, misterio, el tipo de entretenimiento específico de la historieta. Esa fue la excelencia de Oesterheld, identificar el aliento de su escritura con la médula del tebeo.


Lo que ocurre es que, desde el lado del espectador, el lector no es una tabula rasa con la mente en blanco. La mirada no se enfrenta vacía a la contemplación de lo que se le pone delante, sea este un objeto natural, sea un artificio cultural. Oesterheld era geólogo de formación y sabía muy bien que en la naturaleza hay capas, formaciones, estratos visibles solo para quien sabe encontrarlos. En cuanto a los artefactos culturales, cada uno accede a deletrear una obra con su personal bagaje (o equipaje, mejor). Y lo bueno de las grandes obras es que son accesibles para prácticamente todos, disfrutándolas cada uno según su saber y entender.

Así, se puede disfrutar a placer leyendo por ejemplo Mort Cinder sin tener ni idea de Jorge Luis Borges ni de sus obras (Historia de la eternidad, p. e.). Sin embargo, es inevitable que quien conoce a Borges encuentre su huella en Oesterheld. Huellas concretas, perceptibles, identificables.

He aquí materia suficiente para un trabajo académico, un informe postgrado, una tesis doctoral. Pero he aquí también, sobre todo, materia para el goce personal e independiente de las academias.



jueves, 27 de marzo de 2014

Oesterheld: humanismo y cosmología existencialistas

En los guiones del argentino Oesterheld es notoria una veta humanista. Puede ser el reflejo de una época, la marca de una generación que entendía, como Sartre, que el existencialismo es un humanismo. Y fue esta corriente filosófica, precisamente, la que insistió en la noción de autenticidad, pues distinguió entre una 'existencia auténtica', comprometida con la trascendencia en que aspira a realizarse el ser humano y una 'existencia inauténtica', entregada a la facticidad inmanente.


El 'compromiso' sartreano llevaría al filósofo francés a radicalizar progresivamente sus posiciones políticas, de un modo coincidente con la manera en que Oesterheld fue radicalizando también las suyas. La diferencia entre uno y otro estriba en que, pese a todo, Sartre fue un revolucionario de anfetamina y Café de Flore en París, mientras que Oesterheld se la jugó hasta el punto de que los militares "lo desaparecieron".


Pero hoy yo quería hablar de otro aspecto de H. G. Oesterheld, que viene a ser el siguiente.

A manera de inspiración, hay en Mort Cinder una preocupación existencial de índole cosmológico-metafísica presente también a su modo en otras dos obras de Oesterheld, esto es, en El Eternauta y en Sherlock Time. Esta preocupación no es otra que la referencia al campo temático del tiempo y la eternidad en su relación con la inmortalidad y con la vida en diferentes espacios.


En efecto, el Eternauta Juan Salvo, Sherlock Time y Mort Cinder son tres personajes ficticios de Oesterheld marcados por sendas vinculaciones cosmológico-existenciales. El primero de ellos está habitado por una dimensión eterna, el continuum 4; el segundo es un viajero del tiempo; el tercero, un hombre que muere y no termina nunca de morir en diferentes escenarios de la Historia.

En los tres casos, la escritura de Oesterheld fue dibujada por A. Breccia, si bien El Eternauta lo fue en una segunda versión (1969) de la historia original (1957-1959), dibujada por Solano.

El trazo acuchillado, la línea torturada y el semblante expresionista de Breccia casaban a la perfección con las veleidades existencialistas, la moral humanista y el compromiso político de Oesterheld. Pero había más. Las ilustraciones de Breccia daban forma a las especulaciones cosmológicas de Oesterheld referidas al espacio-tiempo, a la vez que las enriquecían. Dice así Oesterheld:

El dibujo de Breccia tiene una cuarta dimensión de sugestión que lo aparta de los demás dibujos que conozco: esta sugestión inacabable lo valoriza y suscita ideas en el guionista.

08.01.2016

En las dos primeras viñetas de la antepenúltima página de El Eternauta II se lee lo siguiente:

Un viejo pensador, el más destacado de un tiempo muy largo y muy amargo, dijo una vez: "El Infierno son los demás".

Yo estoy haciendo el gran descubrimiento...

(¡Se equivocó... El Paraíso son los demás!)

Es más que suficiente para reflejar la distancia que hay entre Sartre y Oesterheld, sin llegar a negar la vertiente existencialista del guionista argentino.  

Oesterheld-Breccia: Mort Cinder



Lo mejor que le puede ocurrir a un escritor de talento y con vocación para guionizar historietas es encontrar dibujantes a su altura. Y es que en todo cómic que se precie los textos y las imágenes han de ir de la mano. De no existir ese digamos equilibrio, o bien habría entonces ilustraciones con texto, o bien habría textos ilustrados.

Ya es difícil de por sí compaginar texto e imagen cuando es uno solo quien dibuja y escribe sus historias. Pero si el trabajo está dividido entre dos o más, el buen resultado es casi un prodigio.

Me estoy refiriendo al tipo de cómic o literatura gráfica d'auteur, al margen de las producciones tipo Marvel y DC en las que se trabaja por departamentos (de guionistas, dibujantes, entintadores, etc.), cuya actividad se ensambla de cara al producto final. Aunque no estará de más añadir que en principio un buen tebeo los es cuando una buena historia es contada a través de un buen guión, unas buenas viñetas, un buen tratamiento gráfico... independientemente del número de personas que se impliquen en el proceso de su realización.

Héctor Germán Oesterheld tuvo la buena fortuna de coincidir con excelentes dibujantes y artistas en su truncada carrera. Ilustraron guiones suyos, entre otros, Hugo Pratt, Solano López y Alberto Breccia, nada menos. Y entre lo mejor de su colaboración con Breccia -no ya el trabajo más notable de la dupla Oesterheld & Breccia, sino entre lo más logrado de cada uno de ellos- se encuentran los episodios que con el título Mort Cinder realizaron juntos entre 1962 y 1964.


Aunque lo que se cuenta en Mort Cinder pertenece sin duda al género fantástico, hay autenticidad en el guion de Oesterheld y hay autenticidad en el dibujo de Breccia. Al pesimismo narrativo del primero se adecua perfectamente el claroscuro crispado del segundo. Y entre ambos concluyen una de las más serias y logradas obras de la literatura gráfica.