Me parece que fue Bertrand Russell quien afirmó que los siglos XIX y XX suponen una anomalía respecto a la “normalidad” representada por los siglos anteriores. Es una idea que me ha sobrevenido al terminar el cómic que Ken Krimstein publicó en 2024, recientemente traducido y editado en español con el título Einstein en el país de Kafka (2026). La anomalía referida por Russell sería en todo caso heredera de la Ilustración. Yo prefiero calificarla como fruto de la emancipación, la difícil emancipación del género humano (de los individuos que lo componen), con todos los riesgos negativos que ello conlleva, incluidos el nazifascismo ―con las terribles guerras que provocó― y el fantasma de la locura, pero también los positivos derivados de los valores republicanos.
Albert Einstein se instaló durante dieciséis meses (entre abril de 1911 y julio de 1912) en Praga. Allí coincidió en al menos una ocasión (el 24 de mayo de 1911, en la rebotica de Berta Fanta) con Franz Kafka. No se sabe de qué hablaron exactamente, pero sí es conocido el hecho de que tanto Einstein como Kafka son dos adalides de la modernidad que reporesenta el siglo XX respecto a las concepciones tradicionales de la cultura y del mundo en definitiva.
Con estos mimbres, más el añadido del decimonónico Lewis Carroll (pseudónimo de Charles L. Dodgson), Ken Krimstein compone un tebeo singular. Según se va popularizando este encuentro entre Kafka y Einstein se van produciendo obras (de teatro, ensayos, cómics, de filosofía...) que toman como referente la coincidencia entre estas dos personalidades del siglo pasado que revolucionaron, literalmente, nuestra cosmovisión.
El título de esta entrada, ¿Fatiga dcel siglo XX?, hace alusión a un fenómeno inquietante desde el punto de vista político y social. La desconexión producida entre el conocimiento acumulado en los últimos siglos y los intereses de "el votante medio" ―sea esto lo que signifique― amenaza con un retroceso de tintes democráticamente totalitarios. Yo prefiero, de nuevo, apostar por la libre emancipación que sintoniza con los hallazgos culturales y científicos obtenidos a partir de la Ilustración. Nunca me ha gustado pontificar o que lo parezca, pero creo que es mejor establecer una nueva síntesis que nos resitúe sin necesidad de volver a las dependencias impuestas ahora con rostro mediático.
Son tiempos extraños. pero ¿cuál no lo ha sido? Y el cómic de Krimstein, muy bueno.



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