Salud y tebeos

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"Mantened los ojos bien abiertos" (Winsor McCay)

lunes, 21 de enero de 2013

Proust en BD


En principio no me interesan las adaptaciones a cómic de obras literarias previas. Cada cosa es cada cosa y cada una tiene su arte. Lo mismo podría decir de las adaptaciones cinematográficas de novelas y cuentos, aunque en este caso la transposición de un arte a otro es más radical y por ello puede ofrecer mayores posibilidades. El cine es un medio caliente a diferencia de la literatura, que al igual que el cómic es un medio frío.

Sin embargo, debo reconocer que la versión tebeística de À la recherche du temps perdu me está interesando, a modo curioso, aunque solo sea por lo desmesurado del empeño. 


Y es que buena parte del interés de esta adaptación reside precisamente en la osadía de su pretensión. La monumental novela de Marcel Proust, dividida en siete volúmenes -cada uno de ellos con su respectivo título-, parecería imposible de ser trasladada al lenguaje figurativo y narrativo específico de los cómics. No obstante, ahí está el trabajo de Stéphane Heuet y su proyectada versión en bande dessinée (BD) de En busca del tiempo perdido.

Heuet ha anunciado su personal Recherche distribuida en doce álbumes. De momento ha publicado cinco. El primero, "Combray", corresponde a la primera parte del primer volumen de Proust: Por el camino de Swan. Los dos siguientes álbumes de Heuet son la versión dibujada del segundo volumen de Proust: A la sombra de las muchachas en flor. Los dos restantes libros del historietista francés publicados están dedicados a "Un amor de Swan", segunda parte del primer volumen original de Proust. Estos dos últimos libros en cómic no han sido todavía editados en español.

Debo decir que a mí no me encajan los números. Si hasta ahora Heuet ha necesitado cinco álbumes para transponer los dos primeros volúmenes de À la recherche du temps perdu, y piensa concluir su proyecto en doce libros, le quedan solo siete para los cinco restantes de la novela, teniendo en cuenta que aún queda mucha historia y mucho texto por delante.

La recepción del trabajo de Stéphane Heuet está siendo ambivalente y diversa. Hay quien se ha escandalizado: Proust en cómic, hasta dónde vamos a llegar. Pero hay también muy buenas acogidas, sobre todo en Francia. Sociedades y clubes de amigos de la obra de Proust han dado su beneplácito a lo que va saliendo. Y muchos profesores de literatura de allí recomiendan a sus alumnos esta forma de acercarse a una de las más importantes novelas en lengua francesa.


Leer íntegramente los siete volúmenes -unas tres mil páginas- que conforman la novela En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, es una experiencia estética e intelectual de las más intensas y duraderas de las que cabe gozar en los tiempos que corren. Los lectores que se quedan en el primer tomo a la altura de lo de la magdalena o como mucho terminan el segundo, no saben lo que se pierden. Y los que ni siquiera la empiezan, pues bueno, tal vez no serán tan lectores.

Desde luego, lo que dificulta el acceso a la lectura de la Recherche no es la extensión de la obra. Novelones de actualidad como Los hijos de la tierra, por citar uno solo, superan con mucho su número de páginas.

El quid del asunto se encuentra en la misma escritura de Proust.


La morosidad descriptiva y narrativa, el alcance de sus puntos de vista psicológicos, la mordacidad e ironía que salpican la obra, los comentarios culturalistas y artísticos que la aderezan, la longitud desmesurada y la sintaxis compleja de muchas de sus frases, la expresión a cielo abierto de tantas intimidades, el monólogo interior, la ocasional procacidad encubierta, la extrema agudeza en la caracterización sutil y a menudo mordiente de los personajes, en fin, la calidad de una prosa que muestra que la poesía no siempre se escribe en verso... todo ello supone una especie de barrera para el disfrute universal de esta novela. Sin embargo, superar esa barrera comporta, como digo antes, unos beneficios intelectuales y estéticos de primer orden.

Es indudable que una versión en cómic de En busca del tiempo perdido no puede transponer en imágenes, cartuchos y bocadillos la riqueza de la prosa de Proust. (Curiosamente, dos críticas que se le hacen al empeño de Heuet son, por un lado, que recorta demasiadas frases dejando poco texto; pero, por otro lado, la inversa: que tiene demasiado texto. Acabáramos.)

Sí que puede, en cambio, representar los escenarios y ambientes preciosistas de aquella Francia de la Belle Époque que culminó con la primera guerra mundial y en la cual se desarrolla la obra. Puede también sintetizar los hechos principales y presentar ordenadamente a los personajes con sus relaciones mutuas. Puede clarificar algunos aspectos enmarañados de la historia que se cuenta. Y puede, lo más difícil de todo, conservar y transmitir el espíritu y la atmósfera que destilan las páginas de Proust.



Todo eso, en mi opinión, lo consigue Stéphane Heuet con sus dibujos fieles a la tradición de la línea clara francesa. Hay en el trasfondo de su proyecto un inmenso y laborioso trabajo de documentación y de fidelidad estilística respecto a la plasmación formal de la historia. Y hay, en definitiva, una recreación del espíritu proustiano de la que el lector participa, en la medida de lo posible y con todo el esquematismo que se quiera.

Así se demuestra una vez más que el cómic se merece por sí mismo en ocasiones que no son pocas el título de noveno arte.



Sería lamentable que Heuet, como tantísimos lectores que abandonan la lectura de Proust, no pasara de "A la sombra de las muchachas en flor", el segundo volumen de À la recherche du temps pedu. Esperemos que no sea ese su caso y termine la empresa de ofrecernos la obra completa.

Y para redondear la cuestión, si Heuet culmina su plan, esperemos también que podamos disfrutar de la edición completa en español de esta versión ilustrada de En busca del tiempo perdido.



26.07.2013

Siete años después de su aparición original en francés, ya tenemos disponible en español el cuarto tomo de la transcripción a tebeo de En busca del tiempo perdido, de Proust, realizada por Stéphane Heuet.

Este álbum corresponde a más o menos la mitad de la segunda parte del primer libro de la novela de Proust: Por el camino de Swan; una parte cuyo título es Un amor de Swan. En su versión en cómic, Heuet ha dedicado dos álbumes a esta segunda parte. Y así, lo que tenemos ahora entre manos es el primer volumen de eso, Un amor de Swan.


Podemos suponer que la edición en español de este primer volumen irá seguida del consiguiente segundo álbum. En Francia, esta versión tebeística de Un amor de Swan realizada por Stéphane Heuet la publicaron en un cofre (coffret) que incluye los dos volúmenes.



31.07.2013

Por lo que vamos viendo y leyendo, los álbumes de Stéphane Heuet ilustran detalladamente los escenarios de la Recherche de Proust. El preciosismo de las viñetas de Heuet dibuja el preciosismo de los ambientes de la narración proustiana.


La cuestión es si esta versión en bande dessinée de En busca del tiempo perdido de Proust, realizada por Stéphane Heuet, alcanza a transponer cabalmente al lenguaje del cómic tanto el latido del narrador como el fluir de los acontecimientos que atraviesan À la recherche du temps perdu.


Además, esta cuestión apunta una inquietante posibilidad, más allá de la pertinencia o no del trabajo de Heuet:

¿Es posible expresar a la manera de Proust las vicisitudes de un narrador que cuenta sus historias con viñetas y palabras aunque ajenas al universo figurativo proustiano? Más sencillamente, ¿se puede emular a Proust con el soporte gráfico y visual específico de los cómics?

Y es aquí, al hilo de estas preguntas, donde ubicaría yo el valor como historietista del estadounidense Chris Ware (n. 1967):


Al menos, este tipo de cuestiones -entre otras muchas- son las que me ha inspirado la lectura de Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo.


11.08.2013

Lo que son las cosas. En el contexto de un debate acerca de  las relaciones entre el cómic y la literatura, leo para mi sorpresa un párrafo de Óscar Palmer que coincide con lo que yo intentaba apuntar arriba:

"¿Quiere esto decir que los cómics deberían renunciar a ser literarios o a dejarse influir por la literatura? Ni mucho menos. Simplemente indica que deberían acudir al fondo en lugar de a la forma y replicar dicho fondo mediante formas propias e intrínsecas al cómic. Por utilizar el ejemplo más sangrante y evidente, sea de forma consciente o no, obras como 'Jimmy Corrigan' y 'Building Stories', de Chris Ware, tienen ya de por sí una relación mucho más estrecha con Proust, con su forma morosa y detallada de concebir y plasmar la memoria y los efectos laberínticos del tiempo, de lo que jamás podrá hacerlo la adaptación a la historieta que de 'En busca del tiempo perdido' viene realizando desde hace años Stéphane Heuet, condenada de antemano a ser un triste émulo de una obra mayor."


[Óscar Palmer: "La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano". En Santiago García (coord.): Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea. Madrid, Errata naturae, 2013, p. 209. El subrayado es mío.]



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