Salud y tebeos

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"Mantened los ojos bien abiertos" (Winsor McCay)

domingo, 29 de enero de 2017

El perdón y la furia

El que una obra artística haya sido realizada por encargo no es un índice de su calidad. Lo corroboran los cuadros que exhibe el Museo del Prado. Sonará exagerado afirmar que sin obras de encargo ese museo, como tantos otros, estaría vacío. Pero algo de eso hay. El asunto como tal no se limita a la pintura. Son muchas las películas, partituras, memoriales, jardines, edificios singulares, esculturas, etcétera, que obedecen a un encargo inicial. Lo cual no determina por cierto su resultado. 

Hay también tebeos encomendados a sus autores. El perdón y la furia es uno de ellos. Y una vez más, se confirma que la calidad de una obra es independiente de la circunstancia de su origen. De hecho, Altarriba y Keko basan el encargo del Museo del Prado que da pie a esta tremenda historieta en Las furias, unas pinturas también de encargo que realizó el pintor setabense José de Ribera, El Españoleto (el españolito, así apodado en Nápoles debido quizás a su baja estatura), en la década de 1630. 



Altarriba y Keko prosiguen en El perdón y la furia esa especie de indagación acerca de la naturaleza del arte que expusieron hace un par de años en Yo, asesino. El contexto universitario en que se mueven los personajes de ambas tramas permite al guionista Altarriba, conocedor de ese ambiente, presentar en este nuevo relato una tesis sobre el fundamento del arte alternativa a la que presentara en su trabajo con Keko anterior. Dejo que el lector la descubra. 

Porque de descubrimientos se trata. La atmósfera de novela negra que rodea Yo, asesino se mantiene en El perdón y la furia. Es una atmósfera que encaja perfectamente con el tenebrismo barroco en que se insertan ambas historietas y que es recreada en el apartado gráfico por Keko y su dominio, también tremendo, del claroscuro, la técnica del escorzo y el expresionismo. 


De igual modo que el Barroco es un periodo artístico que coincidió con la Contrarreforma católica, El perdón y la furia es un cómic que sintetiza la unión entre las características de ambos fenómenos, el estético y el religioso. Esa síntesis se aprecia ya en el título del cómic, mas también en el tratamiento de la historia y en la representación de la misma. Hay, por decirlo así, menos grasa, esto es, mayor condensación arquitectónica, temática y formal en esta obra que en Yo, asesino. Y es que si bien resulta inevitable poner en relación, aunque no confundir, ambos títulos, ello es debido no solo a la ambientación y personajes comunes en ambos, sino también, ya lo hemos dicho, al periodo artístico elegido como trasfondo pictórico de los dos relatos gráficos. 

Altarriba y Keko, en fin, muestran que la belleza es un producto derivado del arte y no al revés. 


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